Niños de la zona de Fresno tienen un bajo índice de vacunación en medio del pico del COVID
Las tasas de vacunación entre los niños del Valle Central están por debajo de la media estatal, permaneciendo bajas incluso cuando la variante ómicron altamente infecciosa surge en California.
Alrededor del 6.3% de los 111,734 niños de entre cinco y 11 años del Condado Fresno ha recibido al menos una dosis de la vacuna, mientras que solo el 8.9% está completamente vacunado con dos dosis de la vacuna de Pfizer, según un análisis del Fresno Bee de los datos del Departamento de Salud del Condado Fresno.
La tasa es significativamente menor en los Condados Merced, Kings y Tulare, donde menos del 5% de los niños está parcialmente vacunado y menos del 5% está totalmente vacunado, según el Departamento de Salud Pública de California.
En todo el estado, alrededor del 9% de los niños ha recibido solo una vacuna y alrededor del 15% está totalmente vacunado, según el departamento de salud estatal.
Y aunque la vacuna contra el COVID-19 se puso a disposición de los niños de entre cinco y 11 años en noviembre, la identificación de la ómicron en Estados Unidos este mes no parece haber estimulado a un número creciente de padres del Valle a vacunar a sus hijos.
De hecho, la aceptación de la vacuna entre los jóvenes de cinco a 11 años ha disminuido desde el 6 de diciembre, con 5,685 dosis administradas esa semana. Esto se compara con las 4,070 de la semana del 13 de diciembre, las 3,551 dosis del 20 de diciembre y las 2.358 del 27 de diciembre, la semana que incluyó las vacaciones de Navidad, según el análisis de The Bee.
Se trata de una tendencia que activistas comunitarios y funcionarios locales de salud pública atribuyen a las dudas sobre la vacuna y a la accesibilidad de la misma, problemas que aún no han disminuido desde el comienzo de la pandemia. Ahora, a los expertos les preocupa que estas bajas tasas de vacunación puedan tener consecuencias nefastas para una región que ha sido un foco continuo del virus.
“Los niños se infectan con el SARS-CoV-2 y lo transmiten, y algunos niños enferman de verdad y otros mueren”, dijo la doctora Jennifer Kates, vicepresidenta senior de la Kaiser Family Foundation y coautora de un análisis del 8 de diciembre sobre la vacunación pediátrica. “Las implicaciones son que va a ser mucho más difícil volver a la nueva normalidad. Parte de la razón por la que las tasas suben es por la baja vacunación, así que es un ciclo”.
El Condado Fresno había informado de dos muertes pediátricas por COVID-19 hasta el 10 de diciembre, según un reciente informe de mortalidad.
El acceso a la vacuna COVID sigue siendo un reto en las zonas rurales
La doctora Tania Pacheco-Werner, codirectora del Instituto de Política Sanitaria del Valle Central en la Universidad Estatal de Fresno, atribuyó las bajas tasas de vacunación pediátrica del valle, en parte, al número limitado de proveedores que ofrecen las vacunas a los niños en las comunidades rurales.
“Antes de que empezara la pandemia, ya teníamos una escasez de proveedores muy grave en el Valle Central”, dijo. “Y, ahora, cuando pensamos en comunidades urbanas que están muy pobladas con muchos proveedores, si un proveedor no está vacunando, lo más probable es que puedas encontrar uno a una milla o dos millas de distancia que proporcione esa vacuna para tu hijo. Ese no es el caso en las comunidades (rurales) que ni siquiera tienen una tienda de comestibles o una farmacia”.
Pacheco-Werner dijo que las personas “vulnerables y que ya viven en la pobreza” o “con pocos recursos” son las que corren mayor riesgo de contraer el virus. Por eso se necesita una respuesta “coordinada” de los proveedores de atención sanitaria, los funcionarios de salud pública, las escuelas y los activistas comunitarios para proporcionar clínicas de salud móviles que ofrezcan vacunas pediátricas e información.
Los centros de vacunación en las escuelas también pudieran ser una buena solución para conseguir que se vacunen más niños, dijo Kates, de la Kaiser Family Foundation. Las escuelas suelen ser socios comunitarios de confianza que pueden distribuir información precisa sobre el virus COVID-19 y dónde vacunarse, añadió.
“Las escuelas se han utilizado como clínicas de vacunación para los niños, y a veces para toda la familia, y eso proporciona un lugar importante porque muchas familias obtienen muchos servicios de las escuelas”, dijo Kates.
Ese fue el caso de Sandra Salmerón, de 56 años, residente en Fresno, y de sus cuatro nietos. Recientemente los llevó a una clínica de vacunación cerca de su escuela, King Elementary, después de recibir un folleto informativo sobre dónde vacunarse. En el evento del 17 de diciembre, sus cuatro nietos –Ezequiel, de nueve años; Daniela, de siete; Alejandro, de seis, y Miguel, de cinco– recibieron su primera dosis de la vacuna contra el COVID-19.
Salmerón y su hija de 31 años, Blanca Estela Pérez, no dudaron en vacunarse ni en vacunar a los niños. Salmerón dijo que su hija, que trabaja como conserje en un hospital, vio de primera mano los estragos del virus en la comunidad. Salmerón también vio cómo el virus afectó a su hermana, que estuvo a punto de morir tras contraer el COVID-19 a principios de este año.
Dijo que es importante que la comunidad latina vacune a sus hijos para prevenir brotes de COVID-19 en las escuelas.
“Hay muchos médicos que dicen que la vacuna no tiene efectos secundarios negativos”, dijo Salmerón. “La gente tiene que educarse y aprender a separar la desinformación de la verdad”.
En medio de la ómicron, la vacunación previene enfermedades graves en los niños
Pacheco-Werner, de Fresno State, dijo que las autoridades sanitarias deben reducir las barreras a la vacunación para proteger la salud de los menores del Valle, incluidos los que son demasiado jóvenes para ser vacunados.
Aunque todavía no se sabe mucho sobre la variante ómicron, la evidencia que está apareciendo muestra que los niños se infectan y son hospitalizados en mayor proporción que con las variantes anteriores. Los niños que aún no pueden recibir la vacuna, como los menores de cinco años, están constituyendo gran parte de los brotes pediátricos de COVID-19 en todo el mundo.
Tras cuadruplicarse las hospitalizaciones este mes entre los niños de Nueva York, la doctora Erica Pan, epidemióloga del estado de California, aconsejó el pasado fin de semana a los padres que vacunaran a sus hijos de entre cinco y 11 años para prevenir enfermedades graves.
La tasa de hospitalizaciones pediátricas en California aumentó en más de un 35 por ciento la semana pasada, según los datos más recientes de los Centros de Control de Enfermedades.
Sin embargo, las tasas de hospitalización entre los niños de Fresno y la región circundante siguen siendo bajas. Hasta el 29 de diciembre, el Valley Children’s Hospital informó de solo tres hospitalizaciones pediátricas por COVID-19. No está claro si esos niños no estaban vacunados, según Zara Arboleda, directora de comunicaciones del hospital.
“No estamos viendo un pico en las admisiones y no tengo el estado de vacunación para esos pacientes”, dijo en un correo electrónico.
Ofelia Pablo Sánchez, de 42 años, residente en Fresno, se toma en serio las recomendaciones de los expertos. Esperó a vacunar a su hijo, Ángel García Pablo, hasta que cumplió 12 años para que pudiera recibir una dosis más fuerte de la vacuna. Recibió la inyección en el evento de vacunación gratuita el 17 de diciembre en el West Fresno Health Community Services Building.
Dijo que la vacunación de su hijo le hace sentir un poco más segura, sobre todo porque él está asistiendo a clases en persona en West Fresno Middle School.
“Gracias a Dios mi hijo no se ha enfermado pero conocemos a algunos de sus compañeros que se han enfermado en su escuela y la variante me preocupa”, dijo en español. “Confiamos en la eficacia de la vacuna. Ahora nos sentimos un poco más protegidos”.
Tim Sheehan, del Fresno Bee, contribuyó a este artículo.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de enero de 2022, 0:38 p. m..