Concluye el juicio del chico acusado de matar al dueño de un camión de tacos en Modesto
Un juez decidirá si un niño de Modesto le disparó fatalmente en la cara al propietario de un camión de comida el año pasado después de que el juicio del acusado concluyera el lunes.
El testimonio tuvo lugar durante varios meses, marcado por retrasos relacionados con el COVID, un testigo que cambió su historia y el debate sobre si un video de TikTok presentaba el arma usada en el presunto asesinato.
El muchacho tenía 13 años el 16 de febrero de 2021 cuando, según los fiscales, se acercó al camión de comida mexicana estacionado afuera del Airport Market en Monterey Avenue a las 8:15 p.m. Alegan que inmediatamente sacó una pistola del bolsillo de su chamarra y en pocos segundos disparó contra el camión, matando a Rafael Ávila-Rodríguez, de 67 años.
Un video de vigilancia captó el tiroteo desde dos ángulos, pero la calidad era mala. El juez Rubén Villalobos dijo en el juicio que había visto los videos al menos 30 veces y describió al tirador en el video como la “sombra de una persona” que parecía usar una chamarra acolchada y una gorra que se cayó al suelo mientras huía del lugar.
Cuatro horas antes del tiroteo, el menor estaba con unos amigos cuando fue captado por otra cámara de videovigilancia en Le John’s Market, en Oregon Drive, también en el vecindario cerca del aeropuerto.
En el video se veía al chico con una chamarra gris acolchada con costuras horizontales y una gorra azul de Los Ángeles Dodgers con un botón y letras blancas y la estampa de venta dejada en la visera. La policía recuperó una gorra igual en el lugar del tiroteo.
Un testigo ocular cambia la historia
En el video del tiroteo se puede ver a otra persona al otro lado de la calle. Los fiscales dicen que esa persona era un muchacho de 16 años que estaba con el acusado juvenil en Le John’s Market previamente en el día.
Los detectives entrevistaron al niño de 16 años unos días después del homicidio, según el testimonio. Inicialmente dijo a los investigadores que no estaba con el acusado en el momento del tiroteo y expresó su temor de que pudiera ser perjudicial para él hablar con la policía.
El fiscal adjunto del distrito Jon Appleby dijo en su alegato final que el niño expresó en nueve ocasiones su temor al acusado y a su familia. El niño dijo cosas como: “No sé, él conoce a mucha gente, hermano” y “Si él consigue este papel sobre lo que estoy diciendo hermano ... soy prácticamente un hombre muerto”.
El joven de 16 años acabó diciendo a los detectives que estaba en el lugar del tiroteo y que el acusado le dijo que iba a hacer “una sacada rápida”, es decir, a conseguir dinero. Les dijo que no sabía que el acusado tenía un arma.
Pero el chico de 16 años dijo más tarde a un investigador de la defensa y finalmente testificó que no estaba en el lugar del tiroteo. Sí declaró que el acusado le dijo previamente en el día que planeaba “hacer una sacada rápida”, pero que los dos se separaron y no lo vio después.
El abogado del acusado, Alonzo Gradford, dijo en su alegato final que es razonable concluir que el testigo de 16 años se sintió intimidado al estar en una pequeña sala de interrogatorios con agentes de policía armados. Dijo que el chico estaba “presionado y asustado” y que probablemente hizo la declaración que dio para que le dejaran salir.
“Los interrogadores dicen una y otra vez que solo queremos saber porqué”, dijo Gradford. “Así que les dio algo para quitárselos de encima”.
Appleby estuvo de acuerdo en que el chico tenía miedo, pero no de la policía. Durante el testimonio se reveló que el padre del acusado llevó al joven de 16 años a la oficina de Gradford para ser entrevistado por el investigador de la defensa aproximadamente un mes después del tiroteo.
“(El testimonio del chico) estaba matizado por su propio miedo y preocupación”, dijo Appleby
El padre del acusado testificó inicialmente que no llevó al niño a la oficina de Gradford, pero más tarde admitió que lo hizo y que había mentido porque un detective le había dicho previamente que sería arrestado si interfería en la investigación.
Gradford dijo que el padre del acusado simplemente intentaba seguir las pistas que los investigadores se negaban a seguir.
El padre testificó que le dijo a los investigadores que la gente en la calle decía que el tirador era un tipo llamado Boo-Boo, pero que no sabía el nombre real de Boo-Boo ni ningún otro dato de identificación.
El padre recoge al sospechoso cerca del lugar del tiroteo
Además de la ropa, la gorra y las declaraciones del testigo de 16 años, Appleby presentó como prueba los datos del teléfono celular que mostraban al niño de 13 años en la zona y llamando a su padre tres veces a los pocos minutos del tiroteo. Diez minutos después del tiroteo, el padre del chico lo recogió en el Oregon Park, que está a pocas cuadras del lugar de los hechos.
Los agentes de la policía de Modesto declararon que cuando arrestaron al chico en su casa al oeste de Modesto cuatro horas después del tiroteo, llevaba la misma ropa que se veía en el video del mercado de Le John’s, pero le faltaba la gorra.
Dijeron que, mientras estaba en la parte trasera del coche patrulla, el chico trató de tirar la ventanilla a patadas y zafarse de las esposas y gritó amenazas de matar a los agentes.
El detective Derrick Letsinger testificó que el chico también hizo la declaración espontánea: “Váyanse al c-----. Iré al aeropuerto y buscaré a los malditos que mataron a quien sea”. Letsinger dijo que al chico solo se le había dicho que estaba siendo arrestado en relación con un homicidio, pero no dónde había ocurrido el homicidio.
Lestinger testificó sobre la administración de una prueba de residuos de pólvora al menor. Letsinger dijo que el niño estaba tranquilo mientras se limpiaba la mano izquierda, pero que apartó la derecha y trató de limpiársela en el pelo. El tirador que aparece en el video de vigilancia utilizó la derecha.
Nunca se encontró el arma homicida y no había rastros de residuos de pólvora en las manos del niño. Sin embargo, los detectives sí encontraron un video de TikTok en el que el chico sostenía un arma de fuego tres días antes del tiroteo. Según el testimonio, la pistola del video era un clon de una Glock y el arma utilizada para dispararle a Ávila-Rodríguez era una Glock o un clon de Glock.
Gradford dijo que el caso de la fiscalía se basaba en pruebas circunstanciales, todas las cuales podían tener explicaciones alternativas razonables. Dijo que la ropa y la gorra del chico no eran únicas y que la pistola que se veía en el video de TikTok era uno de los múltiples clones de Glock.
Gradford señaló al testimonio de Letsinger de que “la información y los rumores se extienden como locos”, por lo que es razonable creer que su cliente había oído hablar del tiroteo durante las cuatro horas anteriores a su arresto. Dijo que las acciones de su cliente tras su detención eran coherentes con un chico que había sido separado de su padre y quería demostrar su inocencia.
La ley de menores exige más evidencia
Appleby no solo tuvo que presentar evidencia que relacionaran al niño con el tiroteo, sino que, debido a la edad del acusado, tuvo que argumentar porqué el niño podía ser procesado legalmente.
Según la ley de California, los niños menores de 14 años solo pueden ser procesados por un delito si hay “pruebas claras de que, en el momento de cometer el acto que se les imputa, conocían su ilicitud”.
Appleby dijo que el niño había sido arrestado por un delito menos grave unos seis meses antes del asesinato y el tribunal consideró que comprendía la ilicitud de ese delito.
“Si conocía la ilicitud del primer delito, sabría la ilicitud de un delito mayor seis meses y medio después”, dijo Appleby.
Se espera que el juez Villalobos se pronuncie sobre el caso el lunes.
El tiempo de cárcel para un delincuente juvenil condenado se basa en las necesidades de rehabilitación, no en el castigo, y es mucho menor que el de un adulto condenado por el mismo delito.
El tribunal de menores mantiene la jurisdicción de un caso hasta que el menor cumple 25 años, lo que significa que el menor pudiera permanecer en custodia hasta esa edad o ser arrestado por violar la libertad condicional.