Sacramento entregó $2 millones en asistencia por el COVID a artistas. ¿Dónde terminó ese dinero?
Sobrevivir como artista en Sacramento ya era difícil.
Entonces llegó la pandemia. Se cancelaron los conciertos y las obras de teatro. Los proyectos de murales se desecharon. Se cerraron los salones de convenciones.
Las personas creativas de Sacramento –muchas de las cuales ya trabajaban en actividades secundarias precarias y de medio tiempo con tal de llegar a fin de mes– vieron cómo su modo de vida se evaporaba de la noche a la mañana, dijo la presidenta de la junta del Latino Center of Art and Culture, Carissa Gutiérrez.
“Las desigualdades en nuestra comunidad de artistas se agravaron”, dijo Gutiérrez. “Se trata de personas que trabajan en la industria del servicio, individuos con los que interactuamos a diario. Si no pueden producir arte, se enfrentan a no poder pagar las facturas y a presiones adicionales”.
Hubo cierto alivio: La ciudad de Sacramento distribuyó $2 millones en fondos federales de la Ley CARES a artistas individuales en 2020. Podían solicitarlo cineastas, videógrafos, artistas visuales, músicos, intérpretes y otros que vivieran en la ciudad.
La ciudad puso un énfasis especial en conectar las subvenciones con la gente de color, llevando a cabo campañas de divulgación destinadas a distribuir el dinero.
Marianne Sousa fue una de las beneficiarias. Autora afroamericana y especialista en multimedia, su trabajo implica muchas actividades diferentes: artista de performance, presentadora, entrenadora de salud mental y bienestar, y oradora motivacional.
Recibió algo menos de $5,000 en concepto de subvención por la Ley CARES, un reembolso por los eventos cancelados en la primavera de 2020. No era mucho dinero, dijo Sousa. “Todavía estuve pasando apuros”.
Sin embargo, fue suficiente para comprar una nueva cámara y equipo de iluminación, ya que pasó a realizar talleres virtuales y sesiones de capacitación en línea. Desde entonces, Sousa pudo ampliar su negocio y trabajar con clientes de Nueva York y Washington D.C.
“Todo ayuda”, dijo Sousa.
La Oficina de Arte y Cultura de la ciudad tenía un doble propósito. Su objetivo era ayudar a los que sufrían las consecuencias de la pandemia. Y tras el asesinato de George Floyd en 2020, las protestas subsiguientes y la creciente concientización sobre desigualdad racial llevaron a la ciudad a priorizar la diversidad a un nuevo nivel en la distribución de las subvenciones por la pandemia.
Aunque un gran número de grupos históricamente marginados, como los artistas afroamericanos y multirraciales, pudieron obtener subvenciones, las disparidades se mantuvieron: los artistas asiático-americanos y de las islas del Pacífico al igual que los artistas latinos recibieron menos subvenciones en comparación con la población en general, por ejemplo.
Ahora, con una nueva ronda de fondos federales de asistencia por el COVID-19, la ciudad está explorando mejores formas de invertir equitativamente en la escena artística de Sacramento. Eso incluye un nuevo programa de ingresos básicos garantizados para artistas, el cual daría a los participantes $450 al mes durante dos años.
“Sabemos dónde se necesita más divulgación y tenemos que centrarnos en ello, dedicar tiempo y establecer esas relaciones”, dijo Megan Van Voorhis, directora de economía cultural y creativa de la ciudad. “Tenemos que explicar: ‘Esto es lo que está ocurriendo’, y asegurarnos de que están conectados e impulsando la participación”.
En la primera ronda de subvenciones por la pandemia, la oficina vio una sobrerrepresentación de artistas afroamericanos, multirraciales y nativos americanos en comparación con los datos demográficos de la ciudad, lo que sugiere que los esfuerzos de divulgación en esas comunidades tuvieron éxito. Sin embargo, los artistas asiático-americanos y de las islas del Pacífico junto con los artistas latinos presentaron menos solicitudes en comparación con su representación en la población artística y en la comunidad en general.
E incluso con un enfoque en la diversidad, de los casi $2 millones, los artistas blancos recibieron la mayor cantidad de fondos de ayuda por el COVID-19 con un total de $813,000, o alrededor del 41%.
Los artistas multirraciales recibieron alrededor de $373,000, los artistas afroamericanos alrededor de $291,000, los artistas latinos unos $158,000, los artistas asiáticos y de las islas del Pacífico alrededor de $88,000 y los artistas nativos americanos aproximadamente $85,000. Alrededor de $191,000 se distribuyeron a artistas de los que se desconocía su raza.
Y, en general, los artistas afroamericanos y multirraciales recibieron en promedio menos asistencia en comparación con todos los solicitantes. Las mujeres y los artistas no binarios también recibieron un promedio de asistencia inferior.
Porqué existen disparidades en la financiación del arte
Van Voorhis dijo que la oficina se esforzó por utilizar las redes sociales y correos electrónicos, ofreció mentores para el llenado de las solicitudes en horarios laborales, organizó talleres sobre subvenciones e incluso celebró reuniones individuales con los artistas.
Pero se enfrentó a la presión de poner a disposición los fondos CARES rápidamente, dijo Van Voorhis, y solo aquellos que pudieron demostrar que habían perdido su trabajo –a través de nóminas, contratos o recibos– pudieron recibir el dinero.
El hecho de poder demostrar la pérdida de un trabajo con un precio elevado “en sí mismo tiene el potencial de demostrar las disparidades existentes”, dijo Van Voorhis. Los artistas de comunidades marginadas pueden tener menos posibilidades de conseguir un trabajo formal y bien remunerado. Y en la comunidad artística, los acuerdos de mano o los contratos de palabra son habituales, dijo.
Las barreras lingüísticas también pueden haber sido un factor, dijo Gutiérrez, y algunos artistas pueden no estar familiarizados con la forma de solicitar subvenciones y adaptar las solicitudes.
“Todas esas cosas son recetas para el éxito y el fracaso”, dijo Van Voorhis. “Pudimos ver en varios frentes... dónde nos fue bien en la difusión y dónde nos fue mal”.
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Basándose en las lecciones aprendidas de la primera ronda de financiación para la asistencia por el COVID-19 a los artistas individuales, la ciudad planea seguir encontrando formas reflexivas y sustentables de apoyar financieramente a la diversa comunidad de artistas aquí, dijo Van Voorhis.
A finales de esta primavera, la ciudad tiene previsto distribuir $500,000 en subvenciones del Fondo Nacional de las Artes a artistas locales. Y a finales de año, Sacramento pondrá en marcha un programa de ingreso básico garantizado de $2.75 millones para artistas, financiado por la Ley del Plan de Rescate Americano.
“Esta ciudad tiene un potencial increíble para ser el centro de las artes y la cultura”, dijo el alcalde Darrell Steinberg. “Tenemos tantos artistas jóvenes y diversos que están eligiendo hacer de Sacramento su hogar, porque hemos enviado la señal de que este es un sector de nuestra economía y comunidad que queremos hacer crecer”.
Maya Wallace, que formó parte de la Comisión Metropolitana de las Artes de Sacramento en 2020, ayudó a revisar a los solicitantes de la financiación de la Ley CARES. Históricamente, la preferencia para las subvenciones era hacia la “buena administración fiscal” y los proyectos artísticos a largo plazo, y menos hacia la equidad y la diversidad.
Pero los datos de las subvenciones para artistas de la Ley CARES, cuya publicación supone un nuevo nivel de transparencia para el departamento, sugieren que los antiguos criterios están cambiando, dijo.
“Hay un sesgo hacia lo negativo, y tengo la esperanza de que la gente pueda ver un movimiento” hacia la equidad en las artes, dijo Wallace. “Me hace feliz que esto ocurra finalmente”.
CÓMO SE DISTRIBUYERON LAS SUBVENCIONES
De los 325 artistas que solicitaron fondos de la Ley CARES, 231 recibieron subvenciones, es decir, alrededor del 71% de las personas que las solicitaron, según los datos recopilados por la Oficina de Arte y Cultura de la ciudad.
Los solicitantes latinos, afroamericanos, multirraciales y blancos fueron los que más éxito tuvieron a la hora de conseguir una subvención. Los artistas asiático-americanos y de las islas del Pacífico y los artistas nativos americanos tuvieron una tasa de éxito menor, pero fueron menos los que solicitaron las subvenciones por el COVID-19 en comparación con los artistas de otros orígenes.
El promedio de cada subvención fue de unos $8,651. Las subvenciones individuales para artistas asiático-americanos y de las islas del Pacífico, blancos o latinos fueron, en término medio, más elevadas en comparación con los importes globales de las asistencias. Los artistas afroamericanos y multirraciales obtuvieron, en término medio, un importe de adjudicación inferior, al igual que los artistas de raza desconocida.
Los artistas masculinos, que constituyeron la mayoría de los beneficiarios de las subvenciones en las que se conocía su sexo, también recibieron una dotación promedio superior a $9,968, frente a los $8,512 que recibieron las artistas femeninas y los $4,458 a los artistas no binarios.
Los artistas con discapacidades y los artistas gays, lesbianas o bisexuales también tuvieron una tasa de éxito más baja, y un importe medio de adjudicación más bajo, en comparación con los solicitantes en general, pero fueron menos los que se postularon.
Algunas disparidades pueden ser un reflejo de que los artistas de grupos marginados han sido históricamente excluidos de la comunidad creativa, o de que carecen de la riqueza y los conocimientos necesarios para buscar recursos, dijo el artista de Sacramento, Taylor Pannell.
“La gente de color y los individuos afroamericanos ni siquiera conocen las subvenciones, ni siquiera saben que es una posibilidad”, dijo Pannell, quien no solicitó ni recibió una subvención por el COVID-19. “No nos enseñan cosas así, nuestras familias no saben nada de eso”.
Delgreta Brown desearía haber sabido sobre las subvenciones municipales en 2020. Brown trabajó como artista visual durante más de una década, con gran parte de su trabajo realizado a través de acuerdos verbales. Solo había conseguido un par de actuaciones –como dirigir un taller de “paint and puff” en un dispensario– cuando el COVID-19 lo cerró todo hace dos años.
“Ni siquiera me molesté en abrir una brecha en el tema de cómo conseguir una subvención”, dijo Brown. “Debo haberme perdido todas las iniciativas que ofrecía Sacramento”.
Pero para los que sí recibieron financiación, las subvenciones fueron un salvavidas.
Como el guionista de cómics y dibujante de tiempo completo Eben Burgoon, quien solía asistir a convenciones con regularidad para mostrar su trabajo, y asistir y dirigir talleres educativos en todo el mundo.
Pero cuando el COVID-19 empezó a esparcirse, una actuación de $5,000 en un festival de los Emiratos Árabes Unidos desapareció. Seguía pagando la mitad de la renta de un estudio de arte en Curtis Park que no podía usar. Es difícil cuantificar la pérdida de ventas en persona debido a la pandemia.
“Lo que esta situación realmente puso en evidencia es la fragilidad de mi existencia artística. Ese trabajo de improvisación, es un castillo de cartas, y se derrumbó”, dijo Burgoon, que recibió cerca de $8,000 de subvención en 2020. “Sin la luz al final del túnel que son estas subvenciones, no sé si habría salido adelante”.
¿Más alivio? Ingresos garantizados para los artistas
Incluso antes de la pandemia, demasiados artistas de Sacramento tenían dificultades para “invertir en sí mismos”. Muchos no pueden permitirse el lujo de dedicar tiempo a su oficio y, al mismo tiempo, intentar ganarse la vida, dijo Van Voorhis.
“Eso es cierto para los artistas, y para mucha gente de las comunidades con bajos ingresos y marginadas que viven en la pobreza”, dijo Van Voorhis.
Por ello, la oficina está explorando un nuevo experimento: un programa de ingresos básicos garantizados para artistas, utilizando $2.75 millones provenientes de los fondos de la Ley del Plan de Rescate Americano.
El programa sería independiente de un programa más amplio de ingresos básicos garantizados que la ciudad de Sacramento tiene previsto patrocinar en colaboración con la organización local sin fines de lucro United Way California Capital Region.
Esto forma parte de una “nueva trayectoria” para la ciudad, dijo Steinberg, que redefine las principales responsabilidades del gobierno local no solo como proveedor de servicios básicos, sino como proveedor de “inversiones directamente en la comunidad”.
“Esta es una de las partes más emocionantes de esta nueva dirección, hacer que los artistas y la economía creativa tengan una mayor prioridad”, dijo Steinberg. “Mi esperanza y creencia es que esto va a tener tanto éxito que vamos a encontrar formas de ampliarlo”.
Durante dos años, un grupo de al menos 225 artistas recibirá al menos $450 al mes, dijo Van Voorhis, sin condiciones. La ciudad planea incluir el desarrollo profesional de los artistas participantes, y hará un análisis exhaustivo del impacto del programa en los artistas.
Entre los posibles solicitantes estará Janine Mapurunga, fotógrafa y artista textil local. Tenía previsto inaugurar una gran exposición en el ayuntamiento en abril de 2020 cuando el coronavirus suspendió los actos públicos, y su “vida laboral se puso de cabeza”.
Recibió unos $7,000 en subvención de la ciudad en 2020, pero sigue pasando apuros para llegar a fin de mes. La mayor parte de sus ingresos solían provenir de la fotografía de eventos y el trabajo documental. Ahora, está centrada en hacer crecer su negocio de textiles artesanales.
“Es una forma muy civilizada de reconocer el papel de los artistas”, dice Mapurunga sobre los programas de ingresos básicos. “Desde la pandemia quedó más claro el lugar que ocupan las artes en el bienestar de la sociedad en general, así que tiene sentido”.
Es difícil cuantificar el impacto de un artista “porque no es algo que figure en una hoja de cálculo”, dijo Shira Lane, fundadora y directora general de un centro de arte local llamado Atrium.
Sin embargo, los artistas realizan importantes contribuciones a la comunidad, dijo Lane, trabajando con jóvenes y dirigiendo conversaciones en torno a la salud mental, por ejemplo. Los murales en escaparates vacíos y las actuaciones en vivo pueden ayudar a dar forma a los esfuerzos de revitalización y a la cultura de un vecindario, dijo Van Voorhis.
Más allá de eso, invertir en una comunidad artística más equitativa significa crear una comunidad más equitativa en general, dijo Sousa.
“Los artistas, los poetas, los actores, los cantantes, los artistas visuales son voces directas de las comunidades” marginadas en la sociedad, dijo Sousa. “Al no financiarlos, somos cómplices de silenciar algunos de los temas más importantes de los que tenemos que hablar”.