‘Morirán pacientes’. El costo humano de que el condado de Madera pierda su único hospital
Este artículo fue publicado originalmente por Fresnoland, una organización noticiosa sin ánimo de lucro dedicada a hacer pública la política.
Durante los últimos 15 años, Tammie Myers trabajó como enfermera vocacional licenciada en el departamento de posparto del Madera Community Hospital.
Su trabajo consistía en cuidar de las nuevas madres y sus bebés. Le encantaban las madres con las que trabajaba, en su mayoría hispanas, a las que describía como “muy agradecidas” por la ayuda que les prestaba.
Pero con el reciente cierre del hospital, Myers, de 64 años, se ha quedado sin empleo. Está a un par de años de jubilarse e incluso decidió la fecha: finales de julio de 2025.
Ahora no tiene ingresos ni seguro médico y no sabe qué hacer después de 40 años de carrera como enfermera. Su edad, dice, es un gran problema.
“No puedo ir al CRMC (Community Regional Medical Center) y trabajar en su servicio de urgencias”, dijo Myers. “No puedo hacerlo. Mis rodillas no aguantarán”.
Fresnoland entrevistó a más de una docena de miembros de la comunidad que preguntaban por las drásticas repercusiones del cierre del Madera Community Hospital, entre ellos pacientes, enfermeras, médicos y empleados en general. Todos ellos insistieron en que perder una pieza crítica de la infraestructura sanitaria de Madera es mucho más que el fin de una institución, su quiebra o sobre a quién culpar del colapso.
Se trata de vidas –las suyas propias, las de sus familias, las de sus pacientes– y de un golpe mortal asestado a una comunidad en gran medida desatendida y de bajos ingresos, donde el cáncer y las cardiopatías son las dos principales causas de muerte. Además de reducir enormemente el acceso a la atención sanitaria en Madera, el repentino final del hospital –que existía desde 1971 y contaba con una plantilla de más de 700 trabajadores– también privó a sus empleados de ingresos y seguro médico.
Miembros de la junta directiva del hospital han dicho públicamente que el Madera Community Hospital empezó a experimentar un aumento de los gastos –debido a los bajos reembolsos de Medi-Cal y a los enfermeros itinerantes– desde el comienzo de la pandemia. Esos dos factores afectaron profundamente a las finanzas del hospital, lo que se tradujo en un déficit mensual de hasta $2.5 millones para el segundo semestre de 2022, dijo Robert Poythress, secretario de la junta directiva del hospital.
Aunque miembros de la junta del hospital han hablado con Fresnoland, las repetidas solicitudes de entrevistas con la administración del hospital de Madera no fueron respondidas.
Sin servicio de urgencias entre Merced y Fresno
Los habitantes de Madera no solo perdieron el único hospital general de cuidados intensivos de su condado, sino que además se encuentran a 30 minutos en auto del hospital más cercano con servicio de urgencias.
“Si una persona tiene un accidente automovilístico, tiene que ir a Fresno”, dijo Jonathan Mayer, ginecoobstetra que prestaba sus servicios en el Madera Community Hospital. “Si tiene un ataque al corazón o un derrame cerebral, tiene que ir a Fresno. Si está en labor de parto y hay algún problema, tiene que ir a Fresno o Merced. Si alguien necesita cuidados intensivos y hay retraso en el transporte, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte”.
En la actualidad, no hay ni una sola sala de urgencias hospitalarias en las 55 millas entre Merced y Fresno.
“Morirán pacientes”, dijo Mayer.
El 9 de enero, Mohammad Ashraf, un cardiólogo que lleva más de 40 años trabajando en Madera y Fresno, atendió a una paciente en su consulta de Madera: una mujer de unos 80 años con múltiples problemas de salud. Lo visitó porque tenía dolor en el pecho y necesitaba atención médica.
Ashraf determinó que necesitaba ir a un hospital. La mujer dijo que no tenía familia ni amigos, nadie que la llevara. Ashraf dijo que una ambulancia podía llevarla, así que juntos llamaron a una.
El operador preguntó si la paciente de Ashraf estaba sufriendo un infarto. Si no, las ambulancias estaban demasiado ocupadas para llevarla a un hospital.
“Así que se fue a casa”, dijo Ashraf. “No podía ir al hospital. La ambulancia no quería llevarla; por supuesto, estaba ocupada. ¿Adónde iba a ir esta paciente? Esto es solo un ejemplo”.
Ashraf añadió que en un día, alrededor del 10% de los pacientes de urgencias tienen problemas relacionados con el corazón. Tras el cierre del hospital de Madera, Ashraf dijo que no hay ningún centro en la ciudad que pueda realizar un examen TC, clave para hacer diagnósticos críticos, como daños cerebrales, anomalías cardIacas y tumores cancerosos.
“En este momento, si quisiera una radiografía de tórax, no podría obtenerla”, dijo Ashraf. “Es realmente muy triste que hayamos llegado a esta situación”.
El hospital también gestionaba clínicas rurales en Madera, Chowchilla y Mendota, donde los pacientes podían consultar a especialistas, como cardiólogos, ginecólogos y dermatólogos, lo que convertía al hospital en el centro neurálgico de la infraestructura sanitaria del condado de Madera, así como de partes del condado de Fresno.
Cierre del hospital de Madera causa pánico
Estar a media hora en auto de una atención sanitaria adecuada y de diagnósticos de salud críticos tendrá graves repercusiones, especialmente con las necesidades sanitarias existentes de la comunidad.
Stephanie Martinez, de 35 años, es madre de siete hijos, todos ellos nacidos en el Madera Community Hospital. Ella misma nació allí. Su esposo trabajaba en el departamento de mantenimiento del hospital y perdió su empleo.
Además de perder el único ingreso de la familia, Martínez está preocupada por la situación médica de su hija de tres años y por lo que haría en caso de emergencia. Martínez la dio a luz a las 26 semanas. Pesaba 1 libra y 7 onzas y sus pulmones estaban poco desarrollados, lo que llevó a problemas de salud recurrentes.
En dos ocasiones, Martínez tuvo que llevar a su hija a urgencias después de que enfermara y tuviera dificultades para respirar. En ambos casos, las enfermeras de urgencias de Madera consiguieron estabilizar a su hija antes de trasladarla al Valley Children’s Hospital.
“¿Qué pasaría si hubiera una emergencia y tuviera que llevarla a algún lugar muy cercano?”, dijo Martínez. “¿Y llamo a la ambulancia y están todas ocupadas? ¿Qué voy a hacer? Da miedo. Da mucho, mucho miedo”.
Aunque oyó algunas noticias sobre el cierre del hospital en enero, Aliyza Zamora, de 22 años, no pensó que afectaría a la cita que tenía programada para verificar el estado de salud de su bebé el día antes de su fecha prevista de parto.
Pero cuando se presentó en el hospital el 29 de diciembre, el personal le dijo que no podían realizarle la prueba sin est´res que tenía programada. El cierre del hospital echó por tierra sus planes.
“Fue angustioso porque no sabía a qué hospital ir ni qué médicos ni si iba a poder dar a luz”, dijo.
Zamora acabó en el Saint Agnes Medical Center en Fresno y dio a luz en la fecha prevista, pero no como había planeado, con el resto de su familia, incluida su pareja, y sus amigos ahí.
“No fue lo mismo estar cerca de casa, con mi madre y todos pudiendo venir a verme”, explicó.
Olga Breazel, quien trabajó en el hospital de Madera durante 28 años, recuerda un periodo alrededor de 2014 en el que hubo rumores de que iba a cerrar. Los pacientes llegaban a la puerta llorando, diciendo que les habían dicho que tendrían que ir a Fresno para ver a un médico.
“Esos pacientes todavía siguen ahí”, dijo Breazel, quien ha sido enfermera registrada durante 19 años. “Los mismos pacientes que no tenían auto, siguen sin tenerlo. Siguen sin poder ir a Fresno”.
Empleados tomados por sorpresa y un acuerdo de fusión que salió mal
Los empleados del hospital de Madera se enteraron del cierre el 23 de diciembre, el mismo día en que se anunció públicamente. En una reunión municipal celebrada esa mañana, la directora ejecutiva del hospital, Karen Paolinelli, hizo dos anuncios importantes: el hospital se declararía en quiebra y Trinity Health Corporation se echó atrás en un acuerdo de fusión que le habría convertido en el nuevo propietario del Madera Community Hospital.
Esto se produjo después de que el Procurador General Rob Bonta evaluara el acuerdo, como exige la ley de California, y emitiera condiciones que obligarían a Trinity Health a asumir varios compromisos para “proteger a las comunidades del condado de Madera y su acceso a una asistencia sanitaria asequible”, según un comunicado de prensa.
Después de que Bonta presentara sus condiciones, los representantes de Trinity Health “no hicieron ningún esfuerzo de buena fe para comprometerse con nosotros –sobre las tarifas de Medi-Cal o sobre cualquier otro detalle– y no se pusieron en contacto con nosotros después de que se emitieran las condiciones”, escribió un portavoz de la oficina de Bonta en un correo electrónico a Fresnoland.
Trinity Health, propietaria de Saint Agnes Medical Center y de otros 80 hospitales de todo el país, no respondió a las preguntas enviadas por Fresnoland. El hecho de que Trinity Health se echara atrás en el acuerdo de fusión provocó directamente su caída.
No está claro si el liderazgo administrativo del Madera Community Hospital hizo lo suficiente para mantener sus puertas abiertas y si se posicionó mal en el acuerdo de fusión. Nada impidió que Trinity Health se echara atrás tras conceder al hospital, ya en apuros, un préstamo de $15 millones a finales del verano.
Los miembros de la junta han culpado del estado financiero del hospital a las bajas tarifas de reembolso de Medi-Cal y al alto costo de los enfermeros itinerantes. Con crecientes déficits mensuales en 2022, el miembro de la junta del hospital Poythress dijo que no estaban en una posición dominante en el acuerdo.
“Realmente no estábamos en posición de negociar”, dijo Poythress en una entrevista con Fresnoland. “Habíamos firmado un acuerdo con ellos (Trinity Health): Tomar la primera escritura de fideicomiso. Nos prestaron dinero con la idea de que avanzáramos hacia una afiliación. Por desgracia, eso no ocurrió”.
Cuando el hospital de Madera estaba buscando un nuevo propietario, no despertó mucho interés debido a su estado financiero, dijo Poythress, que también es miembro de la Junta de Supervisores del Condado de Madera. El Community Regional Medical Center y el Saint Agnes Medical Center eran las dos únicas partes legítimamente interesadas, siendo esta última la opción más sólida, añadió Poythress.
Trinity Health “está en una posición muy superior”, dijo Poythress. “Trabajaremos con los tribunales para ver si hay una solución aparte de la liquidación”.
Cuando Trinity Health se echó atrás en el acuerdo, los responsables del hospital de Madera no tuvieron más remedio que declararse en quiebra. Aunque el anuncio inicial de Paolinelli dijo que el papeleo de bancarrota se presentaría el 3 de enero, Poythress dijo que no se han presentado todavía, pero pronto se haría alrededor del 17 de enero.
Entre 2012 y 2021, los ingresos anuales del Madera Community Hospital oscilaron entre $171 millones y $205 millones y sus gastos operativos anuales junto con las deducciones de atención médica oscilaron entre $172 millones y alrededor de $212 millones. Durante la misma década, las utilidades anuales promedio del hospital fueron de aproximadamente $1.5 millones. En 2021, los activos totales del hospital ascendían a $91 millones.
Los reportes financieros anuales más recientes indican que en 2020, el hospital de Madera tuvo un déficit de alrededor de $1.07 millones y en 2021 tuvo un déficit de alrededor de $2.39 millones, según el Departamento de Acceso e Información de la Atención Médica de California.
El reporte financiero anual de 2022 del hospital aún no está disponible.
‘Nos tomaron el pelo’
El antiguo personal del hospital compartió sentimientos de tristeza, desesperación, traición, ira y dolor en entrevistas con Fresnoland. El personal del hospital afirma que la administración les dijo que tendrían seguro médico hasta finales de enero, pero pronto descubrieron que no sería así.
Breazel, antigua enfermera titulada del Madera Community Hospital, declaró que poco después de los anuncios de la directora ejecutiva Paolinelli le dijeron que su último día de trabajo sería el 30 de diciembre y que su cobertura médica terminaría al día siguiente. ¿Cómo iba a pagar su medicación, incluido un inhalador para el asma? ¿Cómo iba a pagar las visitas semestrales de su hijo al Valley Children’s Hospital?
“Que nos dijeran: ‘Muy bien, su departamento cierra el 3 de enero’, ya fue un shock”, dijo Breazel. “Luego, llamarnos el día 30 y decirnos: ‘Están despedidos a partir de hoy y no tendrán seguro en enero’, fue una bofetada”.
Jaimi Kilcrease, de 58 años, trabajaba en la unidad de partos del Madera Community Hospital hasta que el 30 de diciembre le notificaron por teléfono que la despedían y que no debía presentarse a trabajar el 2 de enero, su siguiente turno programado.
Con una licenciatura en enfermería, no le preocupaba mucho conseguir otro trabajo, pero tenía un problema de salud que requería atención médica inmediata. Con solo un día para arreglar las cosas, canceló todas las citas que apenas había conseguido programar.
“Nos tomaron el pelo”, dijo Kilcrease. “En un abrir y cerrar de ojos, me quedé sin seguro médico”.
Diane Pérez, de 54 años, empezó a trabajar en el hospital a los 18 y, desde entonces, ha desempeñado diferentes funciones en la cocina y la cafetería. Más recientemente, fue ayudante de dietética preparando y sirviendo comidas y proporcionando comidas calientes a los pacientes.
“Hice todo lo que me pidieron”, dijo Pérez, que nunca terminó la preparatoria y no tiene conocimientos especializados que pudieran ayudarla a conseguir otro empleo. “Ahora, no tengo ingresos. Tengo que ir a los servicios sociales para conseguir una transferencia electrónica de beneficios”.
Guadalupe “Nena” Falcón, también enfermera en la sala de partos, dijo que era la conexión que sentía con sus colegas y los pacientes lo que la mantenía en el Madera Community Hospital. “Éramos una familia”.
Falcón comparte hogar con su madre, su hija, su yerno y cuatro nietos. Trabajó en el hospital de Madera durante 28 años y dice que es difícil seguir adelante. Aunque está muy solicitada como enfermera titulada, se pregunta si podrá encontrar otro lugar donde todos –médicos, enfermeras y personal auxiliar– trabajen al unísono para ayudar a sus pacientes más vulnerables.
“He pensado en ir al CRMC o al Saint Agnes”, dice, “pero ¿me dejarán dedicar todo el tiempo que necesite a un paciente? ¿Para marcar realmente la diferencia?”.
El condado se apresura a restablecer los servicios médicos
En los meses previos a la retirada de Trinity Health del acuerdo de fusión y al anuncio de sus planes de declararse en quiebra, el liderazgo del hospital de Madera pidió ayuda a la Ciudad de Madera y al Condado de Madera. Buscaron los dólares de la asistencia federal asignada a la ciudad y al condado por la Ley del Plan de Rescate Americano (ARPA) para proyectos de capital, que suelen ser inversiones costosas y a largo plazo para construir o mejorar instalaciones e infraestructura.
Los funcionarios de la ciudad de Madera decidieron no conceder al hospital $1 millón para proyectos de capital, considerando que ya había destinado la mayor parte de sus fondos de la ARPA a proyectos de alcantarillado y agua que la ciudad necesitaba desesperadamente. Sin embargo, la Junta de Supervisores del condado aprobó dar $1 millón al hospital para ampliar su departamento de farmacia.
No está claro por qué el Madera Community Hospital buscó fondos de la ARPA para proyectos de capital en lugar de a los mayores costos de funcionamiento y de nómina, especialmente cuando miembros de la junta del hospital han afirmado que el costo de los enfermeros itinerantes recortó profundamente las reservas de dinero del hospital. El Condado de Fresno emitió $10 millones a sus hospitales locales para los aumentos de costos relacionados con el COVID, incluyendo enfermeros itinerantes.
Poythress dijo que él y sus colegas de la Junta de Supervisores tenían la impresión de que no podían destinar fondos de la ARPA a gastos operativos, a pesar de haber oído hablar de que el vecino condado de Fresno lo estaba haciendo. Añadió que, al final de la gestión del hospital, los enfermeros itinerantes representaban alrededor del 40% de la nómina y ganaban hasta $200 por hora.
Los ex empleados del hospital de Madera están muy disgustados por su cierre. Lo peor de todo, dicen, es que hay pocas respuestas concretas a las causas de su desaparición.
“No está claro cuál fue realmente el problema”, dijo Kilcrease, la enfermera titulada. “Parece que no consigo claridad ni paz”.
¿Qué pasará después? Es complicado
El cierre del Madera Community Hospital ha provocado que tres hospitales del condado de Fresno tengan que asumir su volumen de pacientes de urgencias. Si a esto le sumamos el brote del COVID-19, la influenza y las enfermedades respiratorias durante los meses de invierno –que están abarrotando las salas de urgencias y las camas de los hospitales–, los hospitales del condado de Fresno ya tienen mucho trabajo en sus manos.
“Todos estos factores están ejerciendo presión sobre nuestro sistema hospitalario y agotando nuestros recursos”, dijo Robyn Gonzales, vicepresidente de operaciones del Community Regional Medical Center en Fresno. “Si sigue habiendo un aumento en la llegada de pacientes, entonces también crece la necesidad de mayores recursos para tratarlos”.
La sala de urgencias del Saint Agnes Medical Center también está viendo una afluencia de pacientes por razones similares, incluyendo el cierre del hospital de Madera. “Estamos extremadamente ocupados y aunque los tiempos de espera en urgencias son más largos de lo que nos gustaría, nuestro personal y los médicos están haciendo todo lo posible para dar cabida a todos los pacientes que entran por nuestras puertas”, dijo Kelley Sánchez, portavoz del hospital.
El 3 de enero, la Junta de Supervisores del Condado de Fresno declaró el estado de emergencia debido al aumento del volumen de pacientes en sus hospitales. El 9 de enero, Joe Prado, subdirector del departamento de salud pública del Condado de Fresno, declaró: “Todos los hospitales del condado de Fresno superaban el 100% de su capacidad y un hospital estaba al 118% de su capacidad”.
Lo que le espera al Madera Community Hospital es, cuando menos, complicado. El hospital entrará en quiebra una vez que finalicen los trámites, lo que presumiblemente ocurrirá esta semana.
En este momento, incluso si el gobierno o un donante rico interviniera con un rescate, es muy poco probable que el dinero pudiera destinarse a la reapertura del hospital. La quiebra según el Capítulo 11 daría prioridad a la liquidación de las deudas del hospital, y un tribunal consideraría cualquier dinero nuevo que se diera al hospital como un activo líquido que se destinaría a pagar las deudas.
También parece probable que la Junta de Supervisores del Condado de Madera se incline en la dirección de no simplemente dar dinero al hospital. Además de haber identificado alrededor de $7 millones en fondos de la ARPA que pudieran ser usados para restaurar los servicios médicos vitales para el condado, el personal está buscando actualmente un consultor que puede exponer cuánto costaría que el condado estableciera ya sea un distrito de atención sanitaria o un distrito de instalaciones comunitarias. La junta escuchará al personal del condado sobre sus conclusiones el 24 de enero.
En cualquier caso, pasarán al menos dos meses antes de que se ponga en marcha un plan claro para restablecer los servicios médicos en el condado de Madera.
Todos los empleados entrevistados dijeron que volverían al hospital si pudieran recuperar su empleo. Algunos dijeron que solo volverían bajo una nueva administración.
Myers, la enfermera vocacional, dijo que desearía que llegara un donante rico al rescate.
“Dejaría a un lado cualquier sentimiento de rabia y decepción por lo que ya nos han hecho pasar”, dijo Myers. “Volveré ahí y trabajaré hasta que me jubile. Para mí, ese es el mejor escenario posible”.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2023, 0:00 a. m..