La región de Fresno se ha convertido en la capital de la danza folclórica del país
El Valle de San Joaquín –destacado desde hace tiempo por su destreza agrícola y por su proximidad a las majestuosas montañas y a la costa de postal de California– necesita ser reconocido como el semillero nacional de la danza folclórica mexicana.
Ninguna otra región del estado o de la nación tiene la amplitud y profundidad de los programas de danza que surgieron en los años 60 y que siguen floreciendo gracias a los hijos e hijas —y nietos y bisnietos— de los pioneros que introdujeron las coloridas faldas de Jalisco, el zapateado de Baja California o los pasos de polka de Chihuahua.
Los High School Show Offs, que comenzaron en 1998 y regresaron tras un paréntesis por la pandemia con una actuación el 25 de febrero en el Royce Hall de la Fresno High School, fueron la prueba más reciente.
“Quiero decir que este espectáculo es muy singular”, dijo el doctor Víctor Torres después de que nueve escuelas presentaran lo mejor de sí. “No hay otro espectáculo como este en todo el estado de California. Fresno es la cuna del folclórico en California”.
Torres debería saberlo. Es el director de Los Danzantes de Aztlán de Fresno State, que se fundó en 1970.
Y eso no es nada. Ese fue el año en que Pat Gutiérrez y sus padres fundaron El Alma de Clovis High.
Los Danzantes de Roosevelt se fundó hace más de 50 años.
En 1967 comenzaron Los Paisanos de Selma High.
“Estos programas no existen en Los Ángeles, San Diego o San Francisco”, dijo Torres. “Estos chicos están motivados no solo por la excelencia artística, sino también porque pueden conectarla con sus raíces, con la música, con las familias, con su herencia”.
El director de Selma procede de una familia de folcloristas
Permítanme que les presente a Óscar Bustos, quien empezó en la danza folclórica a los cinco años y ahora dirige el grupo de baile más antiguo de la zona.
“Nací en esto, pero no era algo que quisiera hacer”, dijo Bustos, de 27 años, cuyo padre, Julio Bustos, fundó la Teocalli Cultural Academy en los años 90.
El hijo fue sobornado para que se iniciara en la danza folclórica.
“Me dijeron que había una figura de acción que yo quería, y que se la iban a dar a quien ganara el juego”, cuenta Bustos.
Ese juego resultó ser una clase de danza folclórica.
Bustos participó en la clase, consiguió su figura de acción y se enamoró de la danza.
“Obviamente acabó gustándome, y luego, a medida que fui creciendo, me fui aficionando y al final también empecé a dar clases”.
Lleva enseñando desde que estaba en el último año en Clovis West High School. Dio clases en el estudio de su padre, así como en los niveles de secundaria y preparatoria.
Cuando llegó la pandemia y todas las escuelas pasaron a la enseñanza virtual, Bustos fue contratado como director Los Paisanos de Selma High.
“Todo era enseñanza a distancia, así que fue una experiencia difícil”, dijo.
Con tres clases para preparatoria y una para secundaria, Bustos enseña a más de 230 alumnos. Tuvo que hacer audiciones para reducir su grupo de actuación a 33 para los High School Show Offs.
El baile marca la diferencia para los alumnos y para el aprendizaje, dijo. Los alumnos acuden a sus clases a lo largo del día, durante el almuerzo o en un descanso entre periodos.
“Veo a estos chicos entusiasmados por venir a mi clase”, dijo Bustos. “Es una actividad extraescolar, y realmente motiva a los alumnos”.
Sus clases superan el aforo, y las actuaciones escolares tienen que celebrarse al menos dos veces para dar cabida al público.
“De hecho, hemos tenido alumnos que se han dado de baja porque ya no hay espacio”.
La popularidad sigue creciendo
Entonces, ¿es la región un semillero de la danza folclórica mexicana?
Sí, dijo Bustos.
“Lo comparo con Texas, donde los programas de mariachi en las escuelas realmente crecieron. Esa sería la comparación más cercana a lo que vemos aquí en el Valle Central con las escuelas públicas y la danza folclórica”, dijo Bustos.
“Tengo amigos que son maestros de preparatoria en el sur y el norte de California que se sorprenden al escuchar o ver lo que ofrecemos a los estudiantes. Es decir, estudiantes que obtienen créditos universitarios o créditos de artes escénicas.
“No es solo una optativa, un programa extraescolar o un club”.
Se buscan maestros de danza locales para que les orienten sobre cómo duplicar esas clases, dijo.
Bustos consideró que los High School Show Offs, en los cuales participó durante cuatro años mientras estaba en Clovis West, tienen algo parecido a la rivalidad que se da en el football, el futbol o el voleibol. Es cuando sus estudiantes llegan a ver a competidores de otras escuelas.
“Mis estudiantes se sorprenden al ver que escuelas de Clovis, en los que no hay un estudiantado hispano como el de Roosevelt o Fresno, tienen estos programas”, dijo Bustos. “Eso les abre los ojos un poco”.
“Eso es lo que hace que el evento sea tan especial. Tienen la oportunidad de conocer estudiantes de diferentes escuelas y diferentes programas”.
Los Paisanos presentaron bailes de la costa de Nayarit en el evento del 25 de febrero.
Más eventos folclóricos
Los Show Offs son una cita obligada para los amantes de la danza folclórica mexicana, pero no la única.
El Danzantes Unidos Festival, que reunirá a unos 1,500 bailarines en la Sunnyside High School, está a la vuelta de la esquina (del 31 de marzo al 2 de abril).
Los Falcones de Modesto celebrarán su 25 aniversario con un espectáculo especial el 9 de marzo en el Gallo Arts and Performing Center.
DanzAlianza presentará México Mágico el 1º y 2 de abril en la Roosevelt High School con 15 grupos de baile.
Central East Danzantes de Tláloc presentará danzas de los 32 estados mexicanos en la celebración de su 25 aniversario el 26 de mayo.
Danzantes del Valle presentará “La Magia del Pueblo”, una exhibición para grupos comunitarios, el 29 de abril.