La venta de marihuana al por menor en Fresno avanza lentamente después de casi un año. ‘Algunos no abrirán nunca’
El calendario para la adopción de la marihuana legal en Fresno nunca ha sido rápido.
Tuvieron que pasar dos años desde la aprobación estatal de la Proposición 64 en 2016 para que los electores de la ciudad aprobaran una medida fiscal sobre la marihuana y allanaran el camino para la venta de cannabis. Pasarían otros dos años antes de que la ciudad modificara sus ordenanzas para permitir la venta de marihuana recreativa, y otro año para procesar las solicitudes y comenzar a otorgar licencias de cannabis.
En ese momento, Fresno era la ciudad más grande de California sin dispensarios recreativos.
Incluso ahora, más de un año después de que se concedieran licencias preliminares a 19 empresas de toda la ciudad, solo dos tiendas de cannabis están abiertas y en funcionamiento, lo que deja un importante vacío en los ingresos fiscales previstos por las ventas de cannabis.
El déficit pudiera ser de hasta $3 millones en 2023, según una actualización del personal de la ciudad dada en una reunión del concejo municipal el mes pasado. El presupuesto aprobado para este año situaba los ingresos por cannabis (impuestos y tarifas) en $5.37 millones, según la ciudad.
Ahora se proyecta que esa cifra sea de $ 2,113,100, una situación que el concejal Nelson Espaza llamó “locura”.
“Seguimos sobre proyectando el cannabis cada año fiscal”.
¿Cuál es la situación de las tiendas de marihuana en Fresno?
Dos negocios —Embarc en Blackstone Avenue, en Gettysburg, y The Artist Tree en Palm Avenue, en Nees— abrieron el mismo día en julio del año pasado. De los negocios restantes, todos han completado sus solicitudes de permiso de uso condicional (CUP), según la ciudad.
Trece tienen un CUP aprobado.
Se necesita un CUP antes de que las empresas puedan comenzar a trabajar en los permisos de construcción o la construcción real.
Pudiéramos ver nuevas tiendas abiertas para mayo, aunque el proceso de construcción final se produce según el cronograma de las empresas, no de la ciudad.
“Por lo tanto, no podemos decirlo con seguridad”, dijo la directora de comunicaciones Sontaya Rose en un correo electrónico a The Bee.
“En general, los locales están tardando más en abrir de lo que se había previsto en un principio”.
En promedio, los negocios tardaron cinco meses solo en presentar sus solicitudes de CUP. En cambio, de los dos dispensarios abiertos, uno presentó la solicitud al día siguiente de recibir la aprobación preliminar, según la ciudad.
¿A qué se debe este retraso?
Según la ciudad, varias empresas de cannabis están rehabilitando edificios antiguos y quizá no supieran exactamente en qué se estaban metiendo. Otros enfrentan problemas con los propietarios, como esperar a que los inquilinos actuales abandonen el local.
Embarc experimentó ambos problemas, dijo su directora ejecutiva, Lauren Carpenter.
La empresa obtuvo dos licencias de venta de cannabis al por menor, pero solo tiene una tienda abierta. Están “trabajando con celeridad para abrir nuestro segundo local a finales de este año”, dijo Carpenter.
“Una serie de factores influyeron en el calendario” de la primera y la segunda tienda, dijo Carpenter, “incluyendo las condiciones del sitio que llevan a la duración de la construcción y la velocidad en la que los inquilinos pudieron desalojar el local”.
“Afortunadamente, nuestra primera ubicación nos permite atender a los habitantes de Fresno mientras capacitamos a nuestro equipo para que se convierta en líder en la segunda”.
Pero también hay una perspectiva económica más amplia en juego.
Lauren Fontein, fundadora de The Artist Tree, dijo que hubo un auge en el sector al principio de la pandemia del COVID-19. Pero desde entonces, la industria del cannabis está en declive. El mercado está saturado —se produce demasiada flor para el número de tiendas minoristas— y el producto es caro, con altos niveles de impuestos (que pueden llegar al 30% si se suman los locales y estatales).
Las empresas pasan apuros. Algunas tienen que reducir personal y vender licencias.
Está, por ejemplo, la “Apple Store de la hierba”, MedMen, un antiguo imperio al borde de la ruina financiera.
“Hay mucho menos apetito por invertir en el sector del cannabis”, dijo Fontein.
“No es el tipo de negocio de la gallina de los huevos de oro que la gente pensaba que sería”.
Por lo tanto, parte del financiamiento que pudo estar disponible para las tiendas cuando Fresno otorgó sus licencias podría no estar disponible ahora, y las empresas con múltiples ubicaciones en todo el estado podrían ser incapaces de expandirse de la manera que esperaban en 2020 o 2021, dijo Fontein.
De hecho, algunas empresas pueden estar optando por seguir adelante con ubicaciones en otras ciudades, dejando a Fresno en espera, según la ciudad.
¿Qué se está haciendo?
En la situación actual, la ciudad no puede hacer otra cosa que esperar.
Si bien hay un plazo de un año para que los minoristas de cannabis presenten solicitudes de CUP, no hay nada en la ordenanza que les dé un plazo para abrir, dijo la ciudad durante su actualización del concejo.
Las licencias se someten a una revisión anual, en la que pueden ser revocadas, pero ese periodo no comienza sino hasta que los negocios abren sus puertas. Por tanto, la ciudad no puede obligar a un negocio a abrir a riesgo de perder su licencia; aunque durante la reunión del concejo, hubo algunas dudas sobre si el administrador de la ciudad tiene la discreción de revocar las licencias preliminares si un negocio no se estaba moviendo lo suficientemente rápido.
Cabe señalar que estos problemas de plazos no son exclusivos de Fresno.
Embarc fue la primera en abrir en cada una de las siete ciudades en las que opera (comparte la distinción en Fresno) y, en muchas de ellas, otras tiendas llevaban meses, o incluso años, de retraso.
En una ciudad, Embarc estuvo abierta un año entero antes de que abriera una segunda tienda.
La ciudad aún no ha visto abrirse una tercera tienda.
A The Artist Tree le ocurrió lo mismo al abrir sus seis locales en California, incluido su salón de consumo de West Hollywood. Señala que en Los Ángeles propiamente dicho, solo un puñado de las 200 licencias de capital social de la ciudad han abierto tiendas.
“Muchos de los que ganan (licencias) no acaban abriendo”, dijo.
“Algunos no abrirán nunca”.
Hay cosas que las ciudades pueden hacer para ayudar.
West Hollywood modificó su ordenanza para permitir más licencias. La ciudad de Riverside hizo otra ronda de concesión de licencias. Fontein dijo que Fresno pudiera modificar su ordenanza para añadir plazos estrictos en cada paso del proceso. También pudiera relajar las restricciones sobre la transferencia de licencias, dijo.
“La ciudad necesita ser práctica en este punto”, dijo.
La oficina del administrador de la ciudad está trabajando con la oficina del abogado municipal “para determinar las opciones para el establecimiento de plazos adicionales para que los solicitantes avancen hacia la apertura”, dijo Rose a través de correo electrónico, pero no había detalles o plazos sobre esa acción.
Por su parte, The Artist Tree está trabajando para llegar a un acuerdo legal con la ciudad que le permita obtener una segunda licencia, que en un principio se le concedió para el antiguo edificio del Club Fred, en el distrito de Tower. Posteriormente fue recurrida y denegada por el concejo municipal. Según Fontein, la empresa está preparada para cuando eso ocurra.
“Estamos listos”.