‘No puedo respirar’: Un hombre afroamericano murió después de que bomberos de Sacramento incumplieran el procedimiento
Cinco bomberos de Sacramento incumplieron los protocolos y procedimientos de la ciudad cuando se quedaron quietos mientras policías mantenían a un hombre afroamericano boca abajo en una posición peligrosa que condujo a su muerte, según nuevos documentos de la ciudad.
La ciudad despidió en junio al capitán Jeffrey Scott Klein, encargado de responder a la llamada médica, según una carta disciplinaria que el exsubjefe de bomberos Niko King envió a Klein en marzo de 2021. El Sacramento Bee obtuvo la carta a través de una solicitud de la Ley de Registros Públicos de California.
Pero antes de que Klein fuera despedido, durante la investigación recibió más de $138,849 mientras estaba licencia con goce de sueldo. Dependiendo del resultado del arbitraje del próximo mes, Klein podría recuperar su empleo.
Los otros cuatro bomberos y tres policías conservaron sus puestos.
Los bomberos acudieron a la llamada de febrero de 2020 cuando la madre de Reginald “Reggie” Payne solicitó una inyección de glucosa para su hijo, que sufría una urgencia diabética.
Cuando llegaron los bomberos informaron que Payne se agitaba, actuaba de forma irracional y se exponía ante ellos. Llamaron a la policía para que lo inmovilizaran y pudieran administrarle la inyección.
Los tres agentes llegaron y lo esposaron con las manos a la espalda, de modo que quedó tumbado boca abajo en la peligrosa posición denominada prono. Esta posición es contraria a la capacitación de los paramédicos, pero los bomberos no intervinieron, ni siquiera después de que Payne gritara que no podía respirar y dejara de responder, afirma la carta.
Los bomberos incumplieron las políticas y los procedimientos del departamento, además de los protocolos de la oficina de servicios médicos de emergencia del Condado de Sacramento, dice la carta.
“Su capacitación médica y los protocolos dictan que el paciente debe ser colocado en una posición sentada, supina o recostada lateral y evitar la posición prona”, dice la carta a Klein. “Como paramédico y supervisor en la escena, no hizo ningún esfuerzo para asegurar el reposicionamiento (de Payne). Después de que (Payne) dejara de forcejear y no reaccionara, pasaron más de dos minutos antes de que usted y los demás paramédicos cambiaran su posición de decúbito prono para levantarlo sobre la camilla. (Payne) siguió sin responder durante cinco minutos hasta que lo subieron a la ambulancia antes de que usted se diera cuenta de que no respiraba”.
‘No puedo respirar’
La carta también confirma un nuevo detalle sobre aquel día, que según líderes afroamericanos de Sacramento demuestra que los bomberos y los policías actuaron con racismo.
“Aproximadamente cincuenta y cinco segundos después de ser esposado (Payne) gritó: ‘¡No puedo respirar, ... Mamá... Papá!’”, dice la carta disciplinaria de junio del entonces subjefe de bomberos Niko King a Klein. “Aproximadamente un minuto y medio después (él) dijo: ‘Oh, Dios mío ... No puedo (inaudible)‘, mientras luchaba por respirar”.
La exclamación es indiscernible en las imágenes de video que la policía hizo públicas en abril de 2020, pero la carta muestra que las últimas palabras de Payne se hicieron eco de las de Eric Garner, quien dijo “no puedo respirar” 11 veces antes de morir en 2014 después de que un policía de la Ciudad de Nueva York le sometiera a una llave de estrangulamiento mientras lo arrestaba. Las palabras de Garner se convirtieron en un grito de guerra para el movimiento Black Lives Matter.
Tanya Faison, fundadora de Black Lives Matter Sacramento, dijo que la ciudad debería despedir a los otros siete policías y bomberos que respondieron a la llamda.
“Todos los implicados deberían ser despedidos”, dijo Faison. “Los empleados del departamento de bomberos y los empleados de SacPD son servidores públicos y no sirvieron al público en la situación de este hombre. Estaba teniendo una crisis de salud física”.
Faison dijo que la ciudad también debe cambiar las políticas para asegurarse de que cuando los bomberos necesitan pedir refuerzos en una llamada médica, no llamen a la policía. Payne no tenía un arma y no estaba acusado de ningún delito, señaló.
“No deberían haber llamado a la policía para que lo sometiera, y cuando la policía llegó allí no deberían haberle tratado como a un delincuente”, dijo Faison. “No se debería llamar a la policía cuando se trata de una situación de salud mental o médica”.
La madre de Payne informó que a su hijo le habían diagnosticado trastorno bipolar, según la carta disciplinaria.
“Tiene que haber políticas establecidas que manejen este tipo de situaciones y que también incluyan repercusiones cuando suceden estas cosas para que haya un estándar que se mantenga”, dijo Faison. “Esos bomberos y agentes no deberían estar trabajando con miembros de la comunidad afroamericana en estos momentos”.
Después de que la ciudad despidiera a Klein, él apeló la disciplina, dijo el vocero de la ciudad Tim Swanson. El arbitraje está programado para mediados de mayo, y pudiera conducir a su recontratación. Para los otros cuatro bomberos, la ciudad emitió suspensiones no remuneradas de 10 turnos. En el caso de tres de los cuatro, la ciudad también suspendió temporalmente el salario durante dos años, según las cartas.
Pero antes de las cartas disciplinarias de junio, mientras la investigación estaba en curso, la ciudad puso a los cinco empleados en licencia con goce de sueldo. Durante los 13 meses posteriores a la muerte, ganaron entre $112,000 y $138,849 cada uno. Cuatro de ellos han vuelto a trabajar: Sean Holleman, Clinton Simons, Scott Caravalho y Eric Munson. Con sus últimos salarios anuales, percibieron sueldos anuales globales de entre $105,865 y $136,709. Sus salarios base son ahora más altos que antes de la muerte de Payne.
La ciudad se negó a responder si alguno de los tres policías implicados fue sancionado, pero confirmó que todos ellos siguen siendo policías en activo. Los agentes John Helmich, David Mower y Kevin Moorman ganan actualmente sueldos anuales globales de entre $108,000 y $119,000. Sus sueldos base son más altos que cuando se produjo la muerte de Payne.
‘Negligencia inexcusable del deber’
La llamada se produjo el 25 de febrero de 2020, desde el sur de Sacramento. La madre de Payne dijo al operador que sospechaba que su hijo sufría hipoglucemia. Cuando llegaron los bomberos, Payne estaba “actuando irracionalmente sin control sobre sus brazos, piernas o discurso cognitivo”, dice la carta.
El capitán de bomberos Klein decidió sacar a los bomberos de la casa y esperar a que la policía viniera a sujetarlo antes de tratarlo, dice la carta. Cuando llegó el primer agente, se le puede oír en el video decir que nunca había hecho esto antes y que Payne era “un niño grande”.
Otros dos agentes llegaron 12 minutos después. Entraron en la vivienda, lo agarraron de brazos y piernas y lo esposaron a la espalda, con la cara en el suelo en posición prona.
“¿Quién es la estrella del rodeo?”, dice en broma un bombero a los agentes, según el video.
Mientras los policías lo sujetan, Payne sigue haciendo ruidos ininteligibles, llamando a gritos a sus padres y diciendo que no podía respirar. Tras unos cuatro minutos en esa posición y después de que un paramédico le inyectara glucosa, Paynes dejó de moverse y de hablar.
Un bombero bromeó con un agente diciéndole: “¿Qué hiciste?”.
“No se realizaron revisiones de sus vías respiratorias ni de su respiración, más allá de la mínima verificación rápida del pulso carotídeo que usted realizó”, decía la carta disciplinaria recién publicada a Caravalho, que fue uno de los bomberos que respondieron. “Una vez colocado en la camilla, no se realizaron más revisiones de las vías respiratorias ni de la circulación. Su madre, que observaba a su hijo con preocupación ... entró para ver más de cerca a su hijo y preguntó ‘¿lo sedaron o algo?’”.
Los paramédicos mantuvieron a Payne en decúbito prono durante dos minutos después de que dejara de responder, antes de colocarlo en la camilla, afirma la carta. Cuando los paramédicos sacaron a Payne por la puerta principal, la grabación se detuvo porque la policía se había marchado. Los bomberos no tienen cámaras corporales.
Mientras estaba en la ambulancia, los paramédicos se dieron cuenta de que no respiraba y comenzaron la reanimación cardiopulmonar, afirma la carta. Payne fue trasladado al hospital, pero no recuperó el conocimiento. Murió el 3 de marzo. El informe del forense enumera la causa como “paro cardiaco repentino mientras estaba inmovilizado en decúbito prono”.
Los paramédicos deberían haber sacado a Payne de la posición de decúbito prono inmediatamente después de que la policía lo colocara en ella, afirma la carta. Los bomberos están entrenados para sujetar solo a personas sentadas, no tumbadas.
“No protegieron a Payne de una posición física peligrosa mientras estaba sujetado”, dice la carta a Klein. “Usted imprudentemente juzgó mal la gravedad de la condición de (Payne). El hecho de que no realizara la evaluación adecuada y los cuidados necesarios supone una desviación de los estándares profesionales de atención que se esperan los paramédicos de la ciudad y que podían haber salvado la vida de (Payne)... Sus acciones y la falta de seguimiento del padecimiento médico en la escena constituye una negligencia inexcusable del deber”.
La familia presentó en 2020 una demanda federal por homicidio culposo contra la ciudad. Todavía está activa.
Los padres de Payne ya no viven en la casa del sur de Sacramento, dijo Rebecca Williams, una antigua vecina. Williams recuerda a Payne como un hombre educado y tranquilo, dijo.
“Se quedaba casi siempre en casa. Salía a pasear y siempre saludaba con la mano. Cuando me enteré, me petrifiqué”, declaró Williams a principios de este mes.
Tras la muerte, la madre de Payne se mostró consternada.
“Se acercó y me preguntó si había visto algo”, dijo Williams. “Me dijo que creía que habían metido la pata”.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de abril de 2023, 2:45 p. m..