Migrantes de Sacramento no han solicitado asilo. ¿Lo harán y cuanto tiempo tardará?
Más de tres meses después de llegar, el asilo sigue pareciendo lejano para los migrantes más conocidos de Sacramento.
Las solicitudes de asilo están destinadas a personas que han abandonado su país por temor a ser torturadas o perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad o convicciones políticas. Pero en los últimos años, los migrantes de países con desigualdad económica generalizada han recurrido cada vez más al asilo como vía hacia la ciudadanía.
La mayoría de los 36 migrantes que llegaron a Sacramento son ciudadanos de Venezuela, un país que apenas recientemente vio algunos signos de esperanza tras casi una década de fuerte recesión económica. A estos problemas económicos se han sumado restricciones en internet y “ataques y represión generalizada” contra supuestos oponentes políticos, según un informe de 2023 de la Misión de Investigación de Naciones Unidas en Venezuela.
Aun así, la mayoría de los migrantes no han presentado sus solicitudes, pese a haber recibido asesoramiento jurídico gratuito poco después de llegar a la capital en un vuelo financiado por el estado de Florida a instancias del gobernador Ron DeSantis. Siguen en el limbo, sin poder trabajar legalmente y sin avanzar hacia una posible solicitud de permiso de residencia y ciudadanía.
La solicitud de asilo pone en marcha el proceso para recibir la autorización de trabajar, pero puede plantear riesgos potenciales como la deportación si el caso fracasa.
Los migrantes enfrentan la misma tensa disyuntiva que enfrentan miles de personas indocumentadas en todo el país cuando buscan una forma de encontrar empleo y, en algunos casos, de obtener la residencia permanente: ¿Tienen argumentos suficientes para solicitar asilo? Y si quieren solicitarlo, ¿cómo van a pagar la representación legal?
Encontrar un abogado que les ayude con un caso de asilo es otro reto. Los abogados enfrentan dilemas éticos, ya que no quieren poner en peligro a sus clientes o presentar casos frívolos, lo que pudiera afectar a su situación legal.
“Todo depende de la perspectiva del abogado”, dijo Brian López, abogado de inmigración en Sacramento.
Para los inmigrantes que han decidido solicitar asilo independientemente de la recomendación de un abogado, existe una nueva herramienta en línea con sede en Sacramento que puede ofrecer una solución a cualquier consideración ética por parte de los abogados y dar plena autonomía y consecuencias a las personas que solicitan asilo.
Sin embargo, la herramienta ha suscitado dudas sobre su transparencia y los motivos de algunos abogados en la industria.
¿Los migrantes necesitan la ayuda de un abogado para solicitar asilo?
Para muchos, presentar una solicitud de asilo tiene una gran ventaja. Es la forma más rápida de trabajar legalmente. Seis meses después de la presentación de una solicitud, las personas pueden ser aprobados para la autorización de trabajo.
Mendoza Immigration, un despacho de abogados de Sacramento, está promocionando una nueva herramienta de autoayuda para agilizar el proceso de solicitud. La herramienta en línea ayuda a las personas a preparar su propio paquete de presentación de asilo, que normalmente requeriría un abogado y a veces pudiera llevar meses completar.
“Prepare su paquete de asilo en línea y obtenga antes un permiso de trabajo”, dice Elías Mendoza, fundador de la tecnología y abogado de inmigración, en un video pregrabado en línea.
Pero Mendoza dijo que la principal motivación de la tecnología era la información, no los permisos de trabajo. Expresó su deseo de informar a las familias para que tomen las mejores decisiones independientemente de que se conviertan en clientes. Mendoza también anima a cualquiera que use la herramienta a buscar después la ayuda de un abogado para sus casos.
“La autoayuda, para mí, resulta ser una herramienta de igualdad de condiciones que me permite hacer llegar información masiva a un número indefinido de personas”, dijo Mendoza.
La herramienta en sí es sencilla. Los clientes responden las preguntas de una en una, adjuntando documentos cuando es necesario, descargan el paquete de presentación completo, firman y envían. Se calcula que toma entre 20 y 45 minutos responder a las preguntas.
Tal simplicidad deja la decisión, y las consecuencias, de presentar una solicitud exclusivamente en manos del individuo. No establece una relación formal abogado-cliente. Esto difiere de cuando se contrata a un abogado y se inscribe como preparador, ya que debe sopesar si el tribunal pudiera determinar que ha presentado una solicitud frívola, a menudo llamada de mala fe, que pudiera ponerle en riesgo legal.
Con esta herramienta, el solicitante puede ponerse en peligro en algunos casos. Una solicitud denegada pudiera dar lugar a una posible deportación.
“En el asilo, es un riesgo garantizado”, dijo Marcus Tang, un abogado de inmigración de la California Rural Legal Assistance Foundation. “Es decir, si te lo deniegan, tienes garantizado un caso ante el tribunal de inmigración”.
La organización de Tang forma parte de un programa llamado Unidad Familiar, Educación y Red Legal para Inmigrantes, o FUEL Network, patrocinado por la ciudad de Sacramento para apoyar a su comunidad inmigrante. El programa enlaza a abogados de inmigración con inmigrantes para que los asesoren y, en algunos casos, les ayuden a cambiar las próximas audiencias de inmigración.
Ninguno de los abogados, dijo Tang, se comprometió a aceptar casos de asilo. Calificó la falta de casos de asilo pendientes para ellos de “en función de los limitados recursos legales”.
Pero incluso si los abogados se hubieran hecho cargo de los casos, es posible que no hubieran presentado casos para los migrantes. Los abogados a menudo difieren sobre lo que consideran un caso lo suficientemente sólido como para presentarlo.
López dijo que él solo acepta casos si tienen un “argumento razonable” para demostrar que la persona cumple los requisitos de asilo. Otros abogados, dijo, aceptan casos que saben que no tienen ninguna posibilidad de ganar para cobrar dinero o permitir al cliente permanecer más tiempo en Estados Unidos.
“Hay algunos abogados que aceptarán un caso aunque sepan que no tiene mérito”, dijo López. “Las estafas contra esta población son muy comunes, desafortunadamente ya sea por parte de un abogado, notario o consultor de inmigración sin ética que solo quieren beneficiarse económicamente diciéndole a la persona lo que quiere escuchar”.
Cómo es solicitar asilo por su cuenta
Un jueves reciente de finales de agosto, cuatro de los migrantes expresaron su frustración en su habitación de hotel de Sacramento a Jorge de la Cruz, director de comunicaciones de Mendoza Immigration.
De la Cruz se puso en contacto con un puñado del grupo y les ofreció gratuitamente la herramienta de autoayuda. Normalmente cuesta $650.
“Estaban frustrados porque no saben cuál es el proceso”, dijo De la Cruz. “No conocen la ley en Estados Unidos. Todo lo que saben es que están buscando asilo y están tratando de obtener ayuda”.
Algunos de los migrantes dijeron sentir que no se les había dado la información adecuada sobre el proceso de asilo para tomar una decisión. Otros afirman que les dijeron que solicitar asilo probablemente conllevaría la deportación.
Aura, migrante de 31 años, dijo que solo se reunió una vez con el abogado de FUEL Network que le asignaron y que no ha vuelto a saber de él en más de un mes. Los migrantes siguen hablando a condición de usar solo sus nombres de pila, por temor a represalias por su presencia en la región de la capital.
“No puedo hablar de los abogados de los demás, pero en lo que a mí respecta no me han ayudado”, dijo Aura.
Tang dijo que no podía comentar casos individuales y que FUEL Network no se ha mantenido al tanto de las situaciones legales específicas de los migrantes desde que los enlazaron con abogados. También señaló que cada caso dentro del grupo es diferente, ya que algunos ya están en procedimientos judiciales y otros aún esperan a que sus casos se pongan en marcha.
“Es un aspecto extraño que solo se aplica a algunos de estos inmigrantes”, dijo Tang.
De la Cruz y Mendoza difieren en esa perspectiva, pues creen que cada uno de los migrantes debería solicitar asilo, ya que esa es la designación que se les dio para entrar en el país. Citan que cada uno pasó una entrevista inicial en la frontera para determinar el “miedo creíble” a la persecución o la tortura en su país de origen. De la Cruz argumenta también que solicitarlo les permite trabajar durante los años de espera que tienen por delante.
Las solicitudes de asilo pendientes, estimadas en 1.6 millones, ante los tribunales de inmigración se han multiplicado por más de siete en la última década, según datos del Transactional Records Access Clearinghouse de la Universidad de Syracuse. Los tiempos de espera para que los casos sean atendidos promedian actualmente los 1,572 días, es decir, 4.3 años.
“Están aquí”, les dice De la Cruz. “¿Por qué no aprovechar la oportunidad de solicitarlo y al menos vivir cómodamente?”.
La oportunidad de trabajar en los 150 días siguientes a la presentación de la solicitud de asilo llamó la atención de los migrantes. La mayoría pasa apuros para conseguir un trabajo estable y se las arregla con donativos y el apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro.
“Todo el tiempo que estemos esperando nuestros casos, ¿vamos a tener un permiso?”, preguntó David, un migrante venezolano de 27 años.
De la Cruz respondió afirmativamente, y siguió guiando a los migrantes paso a paso a través de la herramienta. Ese día, cada uno de los cuatro se hizo su propia cuenta en el sitio web de Mendoza Immigration, y planeaban terminar la solicitud en los próximos días.
La herramienta de autoayuda es uno de los cada vez más numerosos recursos en línea destinados a los solicitantes de asilo, según Kevin R. Johnson, decano de la Facultad de Derecho de la UC Davis. El aumento de los recursos coincide con un mayor número de personas que huyen de la violencia y las turbulencias en sus países y con la acumulación de casos pendientes en los tribunales de inmigración. Los no ciudadanos que solicitan asilo tampoco reciben un abogado garantizado, dijo Johnson, lo que pudiera estar agravando el problema.
Johnson añadió que esta nueva herramienta de autoayuda pudiera resultar beneficiosa para algunos, pero se preguntó sobre su uso generalizado dada la complejidad de los casos de asilo. Después de solicitarlo, muchos casos fracasan en los años siguientes sin el apoyo jurídico adecuado. Tang y López compartieron opiniones similares.
“Puede ser de alguna utilidad, pero sigue siendo una reclamación muy difícil de ganar, sin algún tipo de orientación, para el no ciudadano promedio”, dijo Johnson. “Sobre todo cuando hablan otro idioma y proceden de una cultura extranjera. Es una clara segunda mejor opción contar con la ayuda de un abogado”.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de septiembre de 2023, 0:00 a. m..