Un tercio del Condado de Stanislaus habla español, pero eso no se refleja en el material de las bibliotecas
Más del 36% de los habitantes del Condado de Stanislaus mayores de cinco años hablan español, de acuerdo con datos de la Encuesta sobre Comunidades Americanas (ACS) y el Censo de Estados Unidos, pero en la biblioteca pública del condado es difícil encontrar recursos en español, lo que deja en la estacada a personas como Angélica Sánchez.
“Todos los libros están en inglés”, dijo en español, mientras su hijo de seis años, Asher, se movía inquieto, listo para salir de la hora del cuento. “Intento leerle en inglés, pero dice que no lo entiende por mi acento”.
Los libros infantiles en español que ha encontrado no son apropiados para su edad. En general, no hay muchos: menos del 5% de los libros y materiales físicos del condado están disponibles en español.
“Hay una disponibilidad limitada de libros publicados en español, lo que es un factor importante en la cantidad de materiales en español que podemos proporcionar”, dijo Susan Lily, gerente de comunicaciones, mercadotecnia y desarrollo de fondos de la biblioteca, en un correo electrónico a The Bee. Los libros tienen que ser examinados, lo que puede añadir más restricciones en el número de recursos disponibles en español, dijo.
Sin embargo, la biblioteca ofrece mucho más que libros. Algo menos del 7% de sus audiolibros, libros electrónicos, películas y otros materiales digitales están en español. La biblioteca principal de Modesto y la sucursal de Riverbank ofrecen cuentos bilingües para niños dos veces al mes. Ninguna de las otras 12 sucursales de la biblioteca tiene programado ningún programa en español para el resto del año, incluidas ciudades y pueblos como Newman, en donde más del 75% de los habitantes dijeron que no hablan inglés “muy bien”.
“La mayoría de la gente cree que, una vez que estás aquí, deberías hablar inglés todo el tiempo”, dijo Rebecca Harrington, defensora comunitaria de los habitantes latinos desde hace mucho tiempo y miembro del Comité Asesor Municipal del Sur de Modesto.
De acuerdo con las leyes federales y estatales, negarle a una persona un servicio porque no habla bien inglés puede equivaler a discriminación ilegal y en todo el Condado de Stanislaus se aplican diversas políticas para garantizar que las personas que no hablan inglés tengan un acceso equitativo a los servicios públicos, a menudo a través de la “regla del 5%”. La regla, que procede de la Ley de Servicios Bilingües del estado, exige a los organismos gubernamentales que proporcionen recursos a cualquier población que no pueda comunicarse en inglés y que represente el 5% o más de la población.
Además de los hispanohablantes, quienes representan más del 5% de la población, el asirio neoarameo está designado como minoría lingüística en el Condado de Stanislaus, lo que significa que organismos como la Agencia de Servicios de Salud (HSA) están obligados a traducir también en esa lengua, dijo Kamlesh Kaur, portavoz del condado.
Añadió que los centros de salud del condado también ofrecen interpretación en punyabí, jemer, árabe, hindi, portugués, tagalo, caldeo neoarameo, chino, vietnamita, farsi, laosiano, cantonés, coreano, ruso, urdu, hmong, alemán, rumano, mandarín, japonés, bengalí, filipino y birmano porque más de 100 personas en el condado hablan cada uno de esos idiomas.
La biblioteca, por ejemplo, puede traducir su sitio web a 18 idiomas además del inglés.
Pero llegar a las personas que no hablan inglés puede ser difícil, incluso con recursos debidamente traducidos.
“Una cosa es que me den el folleto y otra que me hagan participar”, dijo Miguel Donoso. Al igual que Harrington, lleva décadas abogando por la comunidad hispanohablante del Condado de Stanislaus y sigue de cerca la política del condado.
La semana pasada, en la reunión del 6 de febrero del Concejo de Educación de las Escuelas de la Ciudad de Modesto (MCS BOE), Donoso dijo a los miembros del consejo que, dado que el distrito recibe financiación estatal, viola la norma del 5% al tener el orden del día de sus reuniones y los documentos de apoyo solo en inglés.
Cita la Ley de Servicios Bilingües como base de sus derechos, pero quiere que los organismos públicos vayan más allá cuando se trata de incluir a las personas que no hablan inglés.
Sánchez, la madre de Asher, no sabía hasta hace poco que el Condado de Stanislaus ofrecía cuentos bilingües en la sucursal de Modesto dos veces al mes.
Mientras esperaban antes de acudir a una cita con el médico, estaban hojeando las estanterías de la biblioteca cuando un miembro del personal les dijo que la actividad se iba a celebrar en el sótano.
Llegó justo a tiempo, pero no estaba sola. Otras 35 madres, padres y niños pequeños se agolparon en el sótano de la biblioteca, en donde la bibliotecaria Angélica Ruíz-Maté estaba de pie frente a un caballete con pilas de libros infantiles bilingües. Mientras Ruíz-Maté leía un libro en español acerca de un niño, Juanito, al que le encanta dar besos a todos los miembros de su familia, Asher se volvió hacia su madre y puso las manos en forma de corazón.
Sánchez dijo que volvería, sobre todo si la biblioteca organizaba los cuentacuentos por la tarde, cuando terminaban las clases.
Al otro lado de la sala, Jordan y Mariana Fontanilla observaban a su hijo de 15 meses, Miles, deambular. Su objetivo es que sea trilingüe: habla inglés, español y una lengua filipina, el ilocano, que habla el abuelo de Jordan.
“Es difícil encontrar recursos en español. Los que hemos conseguido, bueno... es un poco difícil no ser repetitivo”, dijo Mariana Fontanilla.
No han encontrado ningún libro en ilocano.
Durante la pandemia de COVID-19, la biblioteca redujo el número de cuentacuentos bilingües, pero habitantes como Sánchez y la familia Fontanillo piden más, por lo que la biblioteca está estudiando la posibilidad de organizarlos semanalmente y ofrecer algunos programas los sábados.