Cómo las mujeres aprovecharon el momento en la política radical de extrema derecha de California
En una cálida mañana de sábado de finales de septiembre, el jardín oeste del Capitolio de California parecía una feria de regreso a la escuela mientras las madres se apiñaban alrededor de los puestos instalados a lo largo de la acera.
En lugar de folletos sobre programas de comidas o equipos deportivos, las voluntarias distribuían paquetes y folletos sobre cómo luchar contra la tiranía del gobierno. En un puesto, una mujer repartía paquetes de planes de estudio para la educación en casa, que incluían una guía del libro infantil libertario ”The Tuttle Twins Learn About the Law” (“Los gemelos Tuttle aprenden sobre la ley”).
Una mujer entre la multitud llevaba una camiseta negra sin mangas en la que se leía “Solo una madre normal que intenta no criar liberales”. Una pancarta hecha con sábanas declaraba: “ESTE ES EL NUEVO MOVIMIENTO POR LOS DERECHOS CIVILES”.
Y ese día, un centenar de participantes abarrotaron la Escalera Oeste para un “campamento de entrenamiento para empoderar al pueblo”, donde practicaron entrelazar los brazos y entonar lemas, y organizaron un “plantón” contra las exigencias de salud pública. Corearon “Mi cuerpo, mi elección”, “No voy a cumplir” y “No consiento”, apoderándose del lenguaje utilizado durante décadas por los activistas liberales.
Para cualquiera que haya dado seguimiento al activismo de derecha y conservador a lo largo de los años, la escena sería sorprendente. Los grupos dominados por hombres, como los Proud Boys, Three Percenters y Oath Keepers, suelen acaparar los titulares de los artículos sobre el extremismo político.
Pero las mujeres, según los expertos, se están convirtiendo en poderosas lideresas en los círculos radicales.
Representan a coaliciones antivacunas, “constitucionalistas” y supervivencialistas para el día del juicio final. Incluyen a “Mamalitia”, que porta armas, y a las Liberty Belles del Valle Central, un grupo de “mujeres fuertes, hermosas y patrióticas que muestran lealtad y orgullo hacia nuestra hermandad y país”, según una cuenta privada de Instagram.
Las Liberty Belles también han sido vistas con los Proud Boys del área de Modesto, una coalición nacional de autoproclamados “chauvinistas occidentales”. Canadá añadió a principios de este año a los Proud Boys a su lista de “entidades terroristas”, y el Southern Poverty Law Center los ha calificado de grupo de odio.
Las mujeres de las coaliciones extremistas se autodenominan “mamás oso”. Organizan grupos de educación en casa y planean protestas públicas contra los requisitos de uso de mascarillas y vacunación contra el COVID-19 para los estudiantes. Se presentan en masa en los parlamentos estatales, en las reuniones de los consejos escolares y en los ayuntamientos para luchar contra la teoría crítica de la raza y la “agenda liberal”.
“Una cosa que creo que tienen en común de forma muy general es este individualismo tan típico de Estados Unidos”, dijo Meredith Pruden, investigadora postdoctoral asociada al Centro de Información, Tecnología y Vida Pública de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill.
“Ninguna de ellas quiere que se le diga lo que tiene que hacer con su vida y su cuerpo”, dijo Pruden.
Las dos mujeres que organizaron el campamento de entrenamiento sabatino –Denise Aguilar y Tara Thornton, cofundadoras del grupo antivacunas Freedom Angels– describieron la capacitación como una preparación contra un gobierno extralimitado, ávido de poder y con ganas de despojar a los padres de sus derechos.
Aguilar también fundó Mamalitia, una organización “no partidista” para que las madres “supervivencialistas” aprendan a educar a sus hijos en casa, a buscar comida, a adoptar la medicina holística y a utilizar armas de fuego. El sitio web de Mamalitia dice que el grupo está “comprometido y dispuesto a hacer los cambios que necesitamos para vivir con Libertad”.
“Nadie más puede proteger a mi familia como yo”, dijo Aguilar en el campamento de entrenamiento, mientras llevaba una camiseta en la que se leía “No comparto mi paternidad con el gobierno”.
Expertos dicen que las mujeres han sido una parte integral de los movimientos extremistas durante décadas.
Las United Daughters of the Confederacy, un grupo femenil aún activo, cabildeó con éxito para que los libros de texto escolares incluyeran la distorsionada narrativa de la “Causa Perdida”, que argumenta que la Guerra Civil fue sobre los derechos de los estados, no sobre la esclavitud, y financió cientos de monumentos confederados. Otros grupos conservadores se opusieron después a la integración escolar y al matrimonio igualitario.
Pero ahora las mujeres parecen estar asumiendo funciones de liderazgo y organización en un número sin precedentes, según los expertos.
El rápidamente creciente movimiento paramilitar “People’s Rights” de Ammon Bundy, que funciona como una red paraguas para una variedad de grupos de extrema derecha, surgió en oposición a los cierres y otras restricciones gubernamentales destinadas a combatir el COVID-19.
Alrededor del 50% de sus dirigentes son mujeres, una cifra superior a la de cualquier otro movimiento moderno de extrema derecha, según los investigadores del Institute for Research and Education on Human Rights, con sede en Seattle.
Con más mujeres al mando, el espectro político de extrema derecha tiene una nueva vía para elaborar mensajes que apelen y atraigan a otras mujeres a sus filas, dijo el director ejecutivo del instituto, Devin Burghart.
“Eso no significa que no sean temas que puedan y deban ser importantes también para los hombres, pero las mujeres están utilizando esos temas para tratar de atraer a otras mujeres para que traten de involucrarse”, dijo Burghart.
Las mujeres han sido las que más han hablado en las reuniones locales, normalmente sobre los mandatos de vacunas y uso de mascarillas, pero también sobre la teoría crítica de la raza.
“Las mujeres son líderes en todas las formas de organización comunitaria, incluso dentro de la organización que es antifeminista en su ideología”, dijo Kate Bitz, una administradora de programa y organizadora de capacitación del Western States Center, una organización sin fines de lucro en Portland, Oregón, centrada en la equidad racial y de género.
Bitz dijo que no es sorprendente que las mujeres estén ascendiendo a posiciones de liderazgo en los grupos extremistas modernos, dado el contexto histórico.
Son buenas en la recaudación de fondos y en la coordinación de eventos, añadió Pruden. Son aceptadas como líderes por los hombres en el extremismo porque son “necesarias para reclutar nuevos miembros”.
También es una táctica evolutiva de los grupos que necesitan limpiar su imagen para ampliar sus filas y sobrevivir, dijo Amber Muller, profesora de la UC Davis y de Sonoma State que investiga las políticas de género, sexualidad y raza.
Como las mujeres son tradicionalmente enmarcadas como “no violentas y apolíticas”, explicó Muller, se les concede “una falta de vigilancia en algunos casos”. Eso puede ayudar a atraer a nuevos miembros que tal vez no se alineen con el extremismo, pero que se sienten seguros al unirse a grupos con mujeres en posiciones prominentes.
“Es una cuestión de óptica”, dijo Muller, “y permite que muchas cosas se enconen bajo la superficie”.
Apropiación de eslóganes populares
Las redes sociales suelen ayudar.
“Las mujeres de la extrema derecha son particularmente activas en Instagram, lo que hace que sea una buena lente para observar cómo funcionan para mejorar el espíritu del movimiento en general”, dijo Sara Aniano, una estudiante de posgrado de comunicaciones en la Universidad de Monmouth que investiga a las mujeres de extrema derecha y a los seguidores de QAnon en Instagram.
“Todas tendrían estos feeds brillantes y acogedores”, dijo Aniano, pero luego publicarían contenido promoviendo “el antisemitismo, la negación del COVID, el rechazo a las vacunas –antes de que incluso hubiera una vacuna–, MAGA, cosas de Trump”.
Aguilar de Mamalitia, que vive en Stockton y dice que una vez estuvo en una pandilla, utiliza sus habilidades en las redes sociales y la maternidad para atraer a nuevos seguidores. Con frecuencia publica videos de TikTok y memes con mensajes antivacunas y antigubernamentales.
En un post de Instagram, Aguilar escribió: “Y ahora el divino femenino ha despertado. Vinieron por nuestros bebés y ahora estamos reuniendo a las mujeres. Únete al movimiento”.
Los expertos también dicen que han notado que las mujeres de los círculos extremistas están apropiándose de eslóganes populares de causas progresistas –en particular sobre la autonomía corporal– como estrategia en sus mensajes.
“En lugar de tratarse del aborto”, dijo Aniano, “se trata de conspiraciones anti-vacunas”.
Durante las protestas de octubre y noviembre en el Capitolio contra el mandato de vacunación en las escuelas, las multitudes, en su mayoría padres, llevaban varias pancartas con mensajes como “Mis hijos, mi elección” o “Mi mamá manda”.
“Cuando se habla de salud y de niños, la maternidad es una herramienta muy poderosa”, dijo la directora de Vaccinate California, Leah Russin. “Los antivacunas se han dado cuenta de ello. Han intentado utilizar un lenguaje que les sitúa en un discurso más amplio sobre los derechos civiles apropiándose del lenguaje de los movimientos a favor del aborto y #MeToo”.
A pesar de la supuesta feminidad de los mensajes, los expertos también se apresuran a señalar que las mujeres de los círculos extremistas suelen utilizar su liderazgo para defender la cultura masculina blanca.
“Estos movimientos tienen sus raíces en la supremacía blanca y masculina”, dijo Aniano. “Así que tener mujeres que impulsen estas ideologías extremas favorece a los hombres que las crearon. Creo que es triste que las mujeres en el movimiento y las mujeres de color en el movimiento ... estén siendo utilizadas como peones en un juego donde los hombres blancos siempre van a ganar”.
En un video de TikTok, Aguilar, que se identifica como “americana-mexicana”, arremetió contra ciertos hombres por no luchar por las causas que ella promueve.
“No me relaciono con los machos beta. No me relaciono con los tipos que hablan del maquillaje de las mujeres, de cómo es su pelo y de cómo se ven. No tengo tiempo para pelearme con zorras, porque no todas las zorras son mujeres”, dijo Aguilar. “¿Sabes lo que me gusta? Los machos alfa. Los malditos hombres que se levantan y dicen, ‘f------ no’. Se sientan al margen y observan, porque eventualmente, los vas a f------ enfadar. No discuten como perras. Son muy atractivos”.
‘Un movimiento por la igualdad de oportunidades’
La insurrección del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos puso de manifiesto el cambio en la dinámica de género en la extrema derecha, dijo Kurt Braddock, profesor adjunto de comunicación pública en la American University que se centra en el extremismo violento y la radicalización.
Once personas relacionadas con el grupo nacional Women for America First fueron citadas recientemente por su papel para ayudar a organizar una concentración previa a los disturbios mortales.
Al menos 80 mujeres de aproximadamente 675 personas fueron acusadas por su participación en el asedio, según un rastreo de USA Today. Varias son de California. Una de ellas, la doctora Simone Gold, de Beverly Hills, es la fundadora de America’s Frontline Doctors, un grupo que promueve curas falsas para el COVID-19 y que promueve falsedades sobre las vacunas.
Ashli Babbitt, una mujer del sur de California que viajó a D.C., fue abatida por un policía del Capitolio cuando intentaba entrar en el edificio.
“Creo que el 6 de enero nos mostró que la extrema derecha se ha convertido en un movimiento de igualdad de oportunidades”, dijo Braddock. “Las mujeres están desempeñando múltiples papeles en estos movimientos. No son solo cuidadoras, no son solo personas de la línea del frente. Pueden ser ambas cosas”.
La retórica del ex presidente Donald Trump, repetida por políticos de extrema derecha como las congresistas republicanas Marjorie Taylor Greene y Lauren Boebert, también ha envalentonado a las mujeres en el extremismo, dijo Braddock. Otro político del Partido Republicano, el congresista Madison Cawthorn, de Carolina del Norte, animó a sus seguidoras en un discurso a mediados de octubre a rechazar los esfuerzos de la sociedad para “castrar” a sus hijos y, más bien,los críen para ser “monstruos”.
“Trump y los aliados de Trump empoderaron a todo tipo de individuos que normalmente no estaban involucrados”, dijo Braddock.
Chelsea Knight, madre de tres hijos en el Condado Placer, no pretendía convertirse en una figura destacada en los rincones más rojos del norte de California. Knight es cofundadora del grupo de Facebook llamado originalmente Placer County for Trump. Lleva meses organizando lo que ella llama “concentraciones patriotas” en apoyo del ex presidente.
Pero no fue así como comenzó el giro de Knight hacia el activismo conservador, según dijo a The Sacramento Bee.
Knight dijo que sus dos hijos tienen un montón de problemas de desarrollo diagnosticados, incluyendo autismo y Síndrome de X Frágil, un trastorno genético que puede causar retrasos, discapacidades de aprendizaje y problemas de comportamiento. Durante la pandemia, luchó por conseguir servicios escolares para sus hijos, especialmente para Broderick, de ocho años.
Knight calificó el aprendizaje virtual durante la pandemia como un desastre. Dijo que Broderick, que actualmente cursa segundo grado en el Distrito Escolar de Loomis Union, luchaba por concentrarse durante horas al día durante las lecciones por Zoom. Las sesiones de logopedia y terapia ocupacional fueron inútiles, dijo Knight.
Knight, que trabaja como camarera, se cansó de esperar a que las escuelas volvieran a abrir mientras sus hijos sufrían la pandemia sin ninguna ayuda.
Fue entonces cuando empezó a organizar las concentraciones y a conectar con otros padres.
“Ya no iba a quedarme sentada en casa y enfadada. Necesitaba que mi voz fuera escuchada”, dijo Knight. “Supongo que se puede decir que básicamente mucha gente estaba sentada en los sofás, gritando a sus televisores y enfadándose por lo que estaba pasando. ... Cuando conocí a algunas de estas personas a las que me referiría como patriotas, se convirtieron en mi familia”.
Knight dijo que inició el grupo Placer County for Trump en Facebook y lo vio crecer “exponencialmente” mientras se unía a otros activistas que organizaban concentraciones en coches y barcos en el norte de California y en el Capitolio.
En parte, su activismo ha dado frutos. Finley, el hijo menor de Knight, empezó a recibir servicios después de que su profesor la viera en la televisión dando una entrevista sobre la protesta. Knight dijo que se enfadó porque tuvo que aparecer en los medios de comunicación para que finalmente sintiera que la escuela la escuchaba.
A Broderick le costó mucho más conseguir ayuda, dijo Knight. En los últimos meses ha luchado para que la escuela acepte su exención de uso de mascarilla emitida por el médico. Knight dijo que Broderick se niega a llevar la mascarilla debido a problemas sensoriales.
Desde sus primeros días de protesta, Knight se ha convertido en una figura de la extrema derecha. Ella y su esposo fueron acusados por un bloguero a principios de este año de dirigir un canal neonazi en Telegram y de identificarse como miembros de la Asatru Folk Assembly, una iglesia solo para blancos con sede en Brownsville, cerca de Grass Valley.
Knight negó las acusaciones, pero desde entonces ha borrado parte de su contenido en redes sociales. Dijo que es amiga de miembros de los Proud Boys y que investigó sobre Asatru antes de decidir que “no era para nosotros”.
En un mitin celebrado el 30 de octubre en Ceres, justo al sur de Modesto, en el Condado Stanislaus, Knight habló ante un grupo de unas 50 personas sobre la necesidad de asistir a los mítines, así como de pronunciarse públicamente contra los consejos escolares y otros sistemas. Entre los asistentes se encontraban miembros de la California State Militia y los Proud Boys, estos últimos a los que Knight se acercó para charlar durante el acto.
Recientemente cambió el nombre de su grupo de Facebook por el de Placer County for Freedom y dijo que está cambiando su lucha para centrarse en la “libertad médica”. Rechaza que la llamen extremista.
“¿Me han etiquetado como tal? Sí”, dijo. “Pero la gente no conoce todos mis puntos de vista. No veo todo como blanco o negro”.
‘El gobierno termina en mi piel’
Andrea Hedstrom también rechaza la etiqueta de extremista. Cualquiera que haya visitado el Capitolio de California o haya sintonizado una audiencia virtual durante el último año y medio probablemente conozca a Hedstrom, una madre de cuatro hijos de Citrus Heights.
Centra su activismo en las vacunas y es fácil de ver en el edificio porque a menudo lleva camisetas o jerséis en los que se puede leer algo como “We the People ARE P----D OFF”, “No, I don’t want a flu shot” o “Make pHARMa liable again”.
Dijo que sus hijos están “100% libres de vacunas” y que tiene que educarlos en casa porque están siendo “discriminados” en las escuelas de California por no estar vacunados.
“El gobierno termina en mi piel. ... No se puede hacer medicina por mandato”, dijo Hedstrom. “Lo que está pasando en la Legislatura de California es ‘Animal Farm’. Son los dueños de nuestros hijos. Es una corrupción sin paliativos”.
Hedstrom dijo que ha entrado en el edificio al menos 200 veces para protestar por una serie de cuestiones: “fascismo médico”, el “lío hinchado y corrupto” que es la Legislatura de California y la “locura tiránica y farmacéutica”.
Los legisladores que dirigen las reuniones tienden a interrumpirla en medio de su discurso o a ignorarla por completo. Ella los persigue en los pasillos, deseosa de repetir sus argumentos.
Hedstrom rechaza las etiquetas políticas, pero dice que se identifica como libertaria. Dijo que le puso a su hijo el nombre del gobernador Gavin Newsom, mucho antes de que se involucrara fuertemente en el esfuerzo por expulsar al gobernador de su cargo. Ahora protesta con frecuencia en la casa de Newsom.
Hedstrom, que se dedica a la cría de cabras cuando no está en el Capitolio, dijo que ella y su familia están dispuestos a abandonar California para irse a otro estado, a algún lugar como la Florida. Está a favor del aborto y apoya el matrimonio igualitario, pero la “locura” de Sacramento ya no merece el sacrificio, dijo.
“Admiro a Ron DeSantis”, dijo Hedstrom, hablando del gobernador de la Florida. “Que el pueblo decida”.
Colaboración con los líderes políticos locales
Freedom Angels surgió durante un debate en 2019 sobre la legislación para endurecer los requisitos de las vacunas infantiles en California. Encontró una nueva vida durante la pandemia cuando amplió sus esfuerzos para rechazar más ampliamente las recomendaciones de salud pública como el uso de mascarillas y el distanciamiento físico.
Mamalitia floreció a raíz de la insurrección del 6 de enero, durante la cual Aguilar sugirió en un video borrado desde entonces que ella estuvo entre la multitud de alborotadores que rondaban los terrenos del Capitolio. Desde entonces, Mamalitia dice que han surgido secciones en 30 condados de California y en otros 22 estados, además de Washington, D.C.
En la página web de Mamalitia, una imagen muestra a un grupo de 11 mujeres posando con rifles. Poseer un arma de fuego no es un requisito para ser miembro, dijo Aguilar en un video informativo, pero la seguridad con las armas es parte de su entrenamiento.
Aguilar ahora promueve un nuevo grupo en sus canales de redes sociales llamado San Joaquin County Liberty Coalition, una “coalición no partidista de individuos que trabajan para preservar las libertades constitucionales de nuestro país”, según su sitio web.
La coalición declinó las solicitudes de entrevista. Sin embargo, en su página web aparecen ocho mujeres, muchas de ellas madres, que defienden la educación en casa y la libertad de criar a sus hijos como ellas elijan.
En las últimas semanas, estas mujeres se han centrado en asociarse con líderes políticos locales para protestar contra los requisitos de las vacunas en el Condado San Joaquín. El 19 de octubre organizaron una reunión en el ayuntamiento de Stockton con el presidente del Supervisor del Condado, Tom Patti, quien ayudó a aprobar la prohibición de los llamados “pasaportes de vacunas”, que la junta aprobó por 4-0. Más de 60 personas asistieron a la reunión, y la mayoría de los que hablaron a favor eran mujeres.
Al este de Sacramento, en el condado de El Dorado, una mujer llamada Keeley Link colaboró de forma similar con Freedom Angels este año para intentar acabar con las restricciones locales por el COVID-19.
“Como comunidad, declaramos el fin de la pandemia y estaremos pacíficamente no cumpliendo con las restricciones injustificadas e injustas”, escribió Link en un correo electrónico de enero obtenido por The Bee en una solicitud de registros públicos.
Al igual que la San Joaquin County Liberty Coalition, Link tenía aliados simpatizantes en el cargo.
La primavera pasada, Link fue nombrada por el Supervisor del Distrito 2, George Turnboo, para la Comisión sobre el Envejecimiento del condado. Como comisionada, ayuda a asesorar a la Junta de Supervisores sobre cómo atender mejor a los ancianos de la zona, que corren un riesgo desproporcionado de ser hospitalizados o morir a causa del COVID-19. Link no respondió a las solicitudes de entrevista.
Su nombramiento coincide con una campaña nacional para que los teóricos de la conspiración y otros extremistas encuentren poder dentro de las instituciones gubernamentales que una vez criticaron por su manejo de la pandemia.
La ex alcaldesa de la ciudad de Nevada Reinette Senum dimitió el año pasado tras criticar el mandato de Newsom sobre las mascarillas y rechazar su autoridad sobre las decisiones de salud pública en todo el estado. Ahora se presenta como candidata a gobernadora de California con la plataforma de “crear un ejército de mamás y papás osos dispuestos a proteger a sus cachorros”.
Cuatro días después del campamento de entrenamiento en el Capitolio, un pequeño grupo de madres, en su mayoría, se reunió en el Walter Doris Rickey Park en Roseville por una causa similar. Moms for Liberty Placer County organizó el evento como un círculo de oración. Desde sus sillas de jardín y mantas, invocaron al Arcángel Miguel y a Juana de Arco para que protejan a todos los implicados en un caso legal para bloquear la normativa sobre el COVID-19 de California en las escuelas.
Sus hijos se persiguen unos a otros y se suben a los equipos del parque infantil cercano. Varios coches estacionados a pocos metros tenían pegatinas en los parachoques con mensajes como “Kevin Kiley luchando por California” y “Quitar las mascarillas a nuestros hijos”.
“Pase lo que pase va a ser la voluntad de Dios”, dijo una mujer antes de recordar a los participantes que Juana de Arco “murió quemada” por su herejía. “Hemos nacido para esto. ... Hay una razón por la que todos estamos aquí ahora”.
Cuando un reportero y un fotógrafo del Sacramento Bee se acercaron al círculo, varios participantes les pidieron que se marcharan y rechazaron las peticiones de entrevista.
Organizar concentraciones de ‘orgullo heterosexual’
Mylinda Mason lleva más de 30 años luchando por causas de extrema derecha.
Nacida en Modesto, Mason sigue viviendo en la ciudad, en una casa que ella llama Patriotic Cottage. Las banderas estadounidenses sobresalen de los setos y los arreglos florales del interior. Una copia enmarcada de la Carta de Derechos, un recorte de cartón de Trump y una gran pancarta del Partido de la Constitución del Condado Stanislaus decoran su comedor.
Mason dijo que su filosofía política se centra en su religión y en la creencia de que Estados Unidos es una nación inherentemente cristiana. Sus leyes deberían reflejar eso, dijo. Mason se centra principalmente en el aborto, pero también se postuló para la junta escolar en 2011 con un programa contra los homosexuales y fue delegada de Trump en la Convención Nacional Republicana de 2016.
Hace años, dijo Mason, sacó a sus hijos de la escuela pública –que ella y muchos en el movimiento ahora llaman “escuelas del gobierno”– a favor de la educación en casa. Al igual que muchos, recientemente ha orientado su activismo hacia la protesta contra las vacunas, de las cuales, a pesar de la abrumadora evidencia de su seguridad, cree que son perjudiciales.
Por lo que Mason es más conocida en la comunidad es por su organización de los mítines del “orgullo heterosexual” de Modesto. Desde 2019, el evento anual ha reunido a partidarios en lo que califican como una celebración de la heterosexualidad, la civilización occidental y los bebés “nacidos y no nacidos”.
Contramanifestantes han aparecido los tres años para contraatacar al grupo. El evento de este año terminó cuando se produjo una pelea entre los asistentes al orgullo heterosexual y los contramanifestantes, lo que llevó a la policía antidisturbios a cerrar una de las principales calles de la ciudad y a detener a dos personas.
Por su notoriedad, el orgullo heterosexual ha atraído a otros grupos de extrema derecha, como los Proud Boys y los milicianos.
Mason dijo que no cree que los Proud Boys sean peligrosos.
“Eran serviciales, y eran genuinos, amantes de Estados Unidos y de sus familias”, dijo Mason. “Esos son los hombres que conocí”.
Ahora Mason dijo que ve una oportunidad para educar a la próxima generación de mujeres activistas que buscan emular un papel más estereotipado de género en la familia. Mason citó varias historias de la Biblia en las que Jesús levantó a mujeres que a menudo eran ignoradas por los hombres de su comunidad en ese momento.
“Creo que (Dios) también honra a las mujeres llamándolas a algo que es más elevado que ellas mismas, y eso sería, en primer lugar, liderar y criar a sus hijos y luego, en segundo lugar, en la comunidad”, dijo Mason.
Mason no es la única mujer líder del extremismo que ha acogido a los Proud Boys en sus círculos.
Aguilar también se ha asociado con los Proud Boys para la seguridad durante sus eventos. Durante un mitin en el Capitolio en noviembre de 2020, agradeció al grupo frente a una multitud que agitaba pancartas de Trump por proteger a sus seguidores.
“He trabajado con ellos. Los conozco. Los quiero. Confío en ellos”, dijo. “Y confío tanto en ellos que están aquí protegiéndoos. Y gracias a los milicianos de California que están aquí también”.
Donde van los Proud Boys del área de Modesto, también se sabe que van las Liberty Belles del Valle Central.
El pequeño grupo tenía 43 miembros en su grupo de Facebook y 77 seguidores en Instagram a principios de noviembre.
Janet Rocha, moderadora de la página de Facebook del grupo, se ha identificado como lesbiana y ciudadana estadounidense naturalizada de México. Durante una reunión del Concejo Municipal de Modesto a finales de junio, Rocha dijo que no cree que la gente sea racista u homófoba.
Rocha declinó la solicitud de entrevista de The Bee.
Jeyna Griffin, otra mujer asociada a las Liberty Belles, también habló durante ese mismo periodo de comentarios públicos sobre cómo ella estaba entre la multitud que irrumpió en el Capitolio el 6 de enero. Dijo que los contramanifestantes en la reunión de esa noche estaban describiendo erróneamente a los Proud Boys.
Griffin también se presentó ante el comité de revisión de la policía de Forward Together de la ciudad, donde enumeró que su educación incluía “algunos certificados de pensamiento crítico y de modificación del comportamiento”.
Se la ha visto a menudo con los Proud Boys del área de Modesto, y con su líder Sean Kuykendall, en eventos locales.
Griffin ha aparecido en varios eventos al lado de Kuykendall, incluso cuando otros no han estado allí. En un mitin celebrado el 30 de octubre en el Condado Stanislaus, Kuykendall se presentó ante una reunión de extrema derecha de unas 50 personas, desde Proud Boys y milicianos hasta madres que educan en casa.
Mientras ofrecía un discurso ante la multitud, Kuykendall dijo que el cambio tenía que empezar dentro del hogar, señalando cómo muchos de los grupos que se posicionan tienen un gran número de mujeres en sus filas. Denunció las escuelas públicas “satánicas” y la necesidad de apoyar a las mujeres que intentan proteger a los niños de las fuerzas gubernamentales.
“Los hombres fuertes de este país”, dijo Kuykendall, “tienen que apoyar a sus mujeres”.
El periodista del Sacramento Bee Jason Pohl contribuyó a este artículo.